1 de febrero de 2009

JOSÉ ANGEL VALENTE

"...La raíz del temblor llena tu boca, tiembla,
se vierte en ti y canta germinal en tu garganta..."




“Sólo yo que he tocado / el sol, la rosa, el día / y he creído, / soy capaz de morir”.

SÉ TÚ MI LÍMITE

Tu cuerpo puede
llenar mi vida,
como puede tu risa
volar el muro opaco de la tristeza.

Una sola palabra tuya quiebra
la ciega soledad en mil pedazos.

Si tú acercas tu boca inagotable
hasta la mía, bebo
sin cesar la raíz de mi propia existencia.

Pero tú ignoras cuánto
la cercanía de tu cuerpo
me hace vivir o cuánto
su distancia me aleja de mí mismo
me reduce a la sombra.

Tú estás, ligera y encendida,
como una antorcha ardiente
en la mitad del mundo.

No te alejes jamás:
Los hondos movimientos
de tu naturaleza son
mi sola ley.
Retenme.
Sé tú mi límite.
Y yo la imagen
de mí feliz, que tú me has dado.


SÓLO EL AMOR...

Cuando el amor es gesto del amor y queda
vacío un signo sólo.
Cuando está el leño en el hogar,
mas no la llama viva.
Cuando es el rito más que el hombre.
Cuando acaso empezamos
a repetir palabras que no pueden
conjurar lo perdido.

Cuando tú y yo estamos frente a frente
y una extensión desierta nos separa.
Cuando la noche cae.
Cuando nos damos
desesperadamente a la esperanza
de que sólo el amor
abra tus labios a la luz del día.


TODA LA NOCHE...

Toda la noche me alumbres
redonda en el silencio.
Toda la noche, luna,
alúmbresme en el cielo.

Toda la noche me alumbres,
escudo de mi pecho,
escudo de verdad
firme en el cielo negro.

Toda la noche me alumbres
desnudo contra el sueño:
con la luz que reluces
hazme más verdadero.
Con la luz que reluces
toda la noche me alumbres.


ESTA IMAGEN DE TI

Estabas a mi lado
y más próxima a mí que mis sentidos.

Hablabas desde dentro del amor,
armada de su luz.
Nunca palabras
de amor más puras respirara.

Estaba tu cabeza suavemente
inclinada hacia mí.
Tu largo pelo
y tu alegre cintura.
Hablabas desde el centro del amor,
armada de su luz,
en una tarde gris de cualquier día.

Memoria de tu voz y de tu cuerpo
mi juventud y mis palabras sean
y esta imagen de ti me sobreviva.


ILUMINACIÓN

Cómo podría aquí cuando la tarde baja
con fina piel de leopardo hacia
tu demorado cuerpo
no ver tu transparencia.

Enciende sobre el aire
mortal que nos rodea
tu luminosa sombra.
En lo recóndito
te das sin terminar de darte y quedo
encendido de ti como respuesta
engendrada de ti desde mi centro.

Quién eres tú, quién soy,
dónde terminan, dime, las fronteras
y en qué extremo
de tu respiración o tu materia
no me respiro dentro de tu aliento.

Que tus manos me hagan para siempre,
que las mías te hagan para siempre
y pueda el tenue
soplo de un dios hacer volar
al pajarillo de arcilla para siempre.


LA BLANCA ANATOMÍA DE TU CUELLO...

La blanca anatomía de tu cuello.
Subí a la transparencia.
Tallo de soberana luz, tu cuello.

Podría estar exento,
ser sólo así en la naturaleza,
tallo de una cabeza no existente.
Cuello. Tallo de luz. Exento.

Para inventar de nuevo
tu mirada y tu irrealidad.
Para soñar de nuevo el mismo sueño.


LUEGO DEL DESPERTAR....

Luego del despertar
y mientras aún estabas
en las lindes del día
yo escribía palabras
sobre todo tu cuerpo.

Luego vino la noche y las borró.
Tú me reconociste sin embargo.

Entonces dije
con el aliento sólo de mi voz
idénticas palabras
sobre tu mismo cuerpo
y nunca nadie pudo más tocarlas
sin quemarse en el halo de fuego.


ANÁLISIS DEL VIENTRE

Aquel vientre era para ser observado con lupa,
pues bajo el cristal cada pequeño pliegue,
cada rugosidad se hacía
multiplicado labio.

El amor, demasiado brutal,
jamás repararía,
el petulante de la viril pasión
que el aire agota de un solo trago inútil
jamás repararía.

Mas nosotros, mi amiga, analicemos
con la frialdad habitual a la que sólo
el poema se presta
la difícil pasión de lo menos visible.


CERQUÉ, CERCASTE....

Cerqué, cercaste,
cercamos tu cuerpo, el mío, el tuyo,
como si fueran sólo un solo cuerpo.
Lo cercamos en la noche.

Alzose al alba la voz
del hombre que rezaba.

Tierra ajena y más nuestra, allende, en lo lejano.

Oí la voz.
Bajé sobre tu cuerpo.
Se abrió, almendra.
bajé a lo alto
de ti, subí a lo hondo.

Oí la voz en el nacer
del sol, en el acercamiento
y en la inseparación, en el eje
del día y de la noche,
de ti y de mí.
Quedé, fui tú.
Y tú quedaste
como eres tú, para siempre
encendida.


CÓMO SE ABRÍA EL CUERPO DEL AMOR HERIDO...

Cómo se abría el cuerpo del amor herido
como si fuera un pájaro de fuego
que entre las manos ciegas se incendiara.

No supe el límite.

Las aguas
podían descender de tu cintura
hasta el terrible borde de la sed,
las aguas.


CUANDO TE VEO ASÍ, MI CUERPO, TAN CAÍDO...

Cuando te veo así, mi cuerpo, tan caído
por todos los rincones más oscuros
del alma, en ti me miro,
igual que en un espejo de infinitas imágenes,
sin acertar cuál de entre ellas
somos más tú y yo que las restantes.
Morir.
Tal vez morir no sea más que esto,
volver suavemente, cuerpo,
el perfil de tu rostro en los espejos
hacia el lado más puro de la sombra.


EL AMOR ESTÁ EN LO QUE TENDEMOS...

El amor está en lo que tendemos
(puentes, palabras ).

El amor está en todo lo que izamos
(risas, banderas).

Y en lo que combatimos
(noche, vacío)
por verdadero amor.

El amor está en cuanto levantamos
(torres, promesas).

En cuanto recogemos y sembramos
(hijos, futuro).

Y en las ruinas de lo que abatimos
(desposesión, mentira)
por verdadero amor.


EL DESEO ERA UN PUNTO INMÓVIL...

Los cuerpos se quedaban del lado solitario del amor
como si uno a otro se negasen sin negar el deseo
y en esa negación un nudo más fuerte que ellos mismos
indefinidamente los uniera.

¿Qué sabían los ojos y las manos,
qué sabía la piel, qué retenía un cuerpo
de la respiración del otro, quién hacía nacer
aquella lenta luz inmóvil
como única forma del deseo?


EL TEMBLOR

La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz,
bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.

Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.

La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.


HAY UNA LEVE LUZ CAÍDA...

Hay una leve luz caída
entre las hojas de la tarde.
Dame
tu mano y cruza
de puntillas conmigo
para nunca pisarla,
para no arder tan tenue
en sus dormidas brasas
y consumirte lenta
en el perfil del aire.


HOY ANDABA DEBAJO DE MÍ MISMO...

Hoy andaba debajo de mí mismo
sin saber lo que hacía.

Hoy andaba debajo de la pena
con risa inexplicable.

Hoy andaba debajo de la risa
con todo el llanto a cuestas.

Hoy andaba debajo de las aguas
sin que fuese milagro comparable.

Hoy andaba debajo de la muerte
y no reconocía sus cimientos.

Andaba a la deriva por debajo del cuerpo
confundiendo los dedos con los ojos.

Hoy andaba debajo de mí mismo
sin poder contenerme.


LATITUD

No quiero más que estar sobre tu cuerpo
como lagarto al sol los días de tristeza.

Se disuelve en el aire el llanto roto,
al pie de las estatuas
recupera la hiedra
y tu mano me busca
por la piel de tu vientre
donde duermo extendido.

El pensamiento melancólico
se tiende, cuerpo, a tus orillas,
bajo el temblor del párpado, el delgado
fluir de las arterias,
la duración nocturna del latido,
la luminosa latitud del vientre,
a tu costado, cuerpo, a tus orillas,
como animal que vuelve a sus orígenes.


POR DEBAJO DEL AGUA

Por debajo del agua
te busco el pelo,
por debajo del agua,
pero no llego.

Por debajo del agua
de tu cintura:
tú me llamas arriba
para que suba.

Para que suba al aire
de tu mirada;
mi corazón me enciende,
luego se apaga.

Te busco el pelo
por debajo del agua,
pero no llego.


AHORA, AMIGA MÍA...

Ahora, amiga mía
que una flor de papel preside el aire,
que el aire se deshace en dulces pétalos
de jadeante miel en tus rodillas,
ahora que no hablamos del otoño
ya nunca más
para no tropezar con tu mirada,
ahora que te adentras por la vida,
ligera, según dices,
desposeída al fin de prejuicios,
ideas recibidas, tiempo estéril,
incomprensibles normas y principios,
ay -ahora
que la virginidad navega todavía
como un barco vacío por oscuros telares,
por intactos desvanes y sueños sin sentido,
qué hacer en medio de la tarde,
cómo entregarse sin terror de pronto
y cómo confesar que detrás de tu lecho
odiosa la inocencia,
inservibles los claros pensamientos,
traicionan palabras aprendidas
en revistas de moda, tópicos de vanguardia,
digo, tópicos que tan libre te hacen,
aunque no de ti misma,
aunque no de tu vientre inopinado
donde súbito baja,
feroz y sofocante, el duro golpe
del corazón.

Qué tierna insensatez la de estar solos,
la del estremecimiento vergonzoso
ante la voz del hombre
Y el no estar a la altura de las propias palabras
con esfuerzo aprendidas,
pues ahora
bien sencillo sería el acto del amor
sin aquel eco
soez de sumergidas tradiciones
no expurgadas a tiempo,
ahora que la misma indiferencia
de las frases audaces y ante oídas
del loro varonil tan propicia parece,
si la conversación no fuera ya pretexto,
argumento de un miedo mal oculto
a no saber qué hacer en este trance.

Demasiado tarde vuelves
a recaer en frases y agudezas,
mientras escondes el temblor que sube,
absurdamente provinciano y burdo,
de niña de agua dulce,
desusada y antigua, hasta tus labios,
mientras repites al pic-up la misma
canción francesa que nos gusta tanto,
que nos hace sentir más al corriente,
casi no necios ni burgueses tristes.

Qué fácil fuera ahora desnudarse,
dejar caer el velo simplemente
sin el terror oscuro que te ata
a los núbiles senos,
qué fácil fuera acaso si no fuera
por la flor jadeante de papel amarillo
que preside la tarde,
por el desasosiego súbito que oprime
hasta el dolor tu tímida cintura
por la imposible confesión aciaga
de tu añeja inocencia,
por el urbano gesto
de loro aclimatado a otras regiones
con que el varón disfraza su animal procedencia,
por los pasos de alguien que se acerca,
por el timbre que suena
como un ángel guardián ( te ruboriza
sin poder evitarlo el pensamiento )
y la ocasión disuelve, mientras tú más segura
recuperas ingenio y frases hechas,
piensas que, al fin y al cabo, volverá a repetirse,
prefabricada como es, y entonces
no dudarás en entregarte,
entonces-
es decir, sin que llegue
el deseo a pasión ni la pasión a amor
ni el hálito terrible del amor
al abrasado borde de tu cuerpo.

CONSIENTO


Debo morir. Y sin embargo, nada
muere, porque nada
tiene fe suficiente
para poder morir.
No muere el día,
pasa;
ni una rosa,
se apaga;
resbala el sol, no muere.
Sólo yo que he tocado
el sol, la rosa, el día.
y he creído,
soy capaz de morir.



DAS CÁNTIGAS DE ALEN

Cántiga do eterno inretorno


Quero ficar asín, solo, no lonxe,

sen ninguén, sen naide,

paxaro que no ar infindo voa,

no beleiro de ar

cara ó hourizonte onde xamais se chega,

e nunca xa poder-ficar asín -

voltar á orixe para sempre borrada.


Canción del eterno inretorno


Quiero quedarme así, solo, lejano,

sin ninguno, sin nadie,

pájaro que en la infinitud del aire vuela,

en el vacio del aire,

hacia el horizonte que jamás se alcanza

y nunca ya poder-quedarme así-

regresar al origen para siempre borrado.



* Pizarr, Gracias por ésta Cántiga.




JOSÉ ÁNGEL VALENTE
-Biografía
-Reportaje
-Análise crítica das cantigas de Alen



Poeta español nacido en 1929 en Orense, donde pasó su infancia y adolescencia.
Inició estudios de Filología Romántica en Santiago de Compostela y los terminó en Madrid. Fue profesor de literatura en la Universidad de Oxford y funcionario de varios organismos internacionales en diversos países. Además de poeta fue ensayista y traductor. Es una de las voces más representativas de la poesía española.
Premio Adonais en 1955, Premio de la Crítica en 1960, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1988, Premio Nacional de Poesía en 1993 y Premio Reina Sofía en 1998.
Su poesía se caracteriza por una gran exigencia verbal.
Falleció en el año 2000.

Entre 1958 y 1980 vivió en Ginebra; después repartió su tiempo entre Almería, Ginebra y París. Su cuento "El uniforme del general", incluido en el volumen El número trece, le supuso problemas con la dictadura franquista y en consecuencia fue sometido a Consejo de Guerra en 1972 acusado de alusiones ofensivas al ejército. La muerte de su único hijo le afectó en gran medida.

Adscrito en un primer momento al llamado Grupo poético de los 50 o Generacíón del medio siglo, desde 1966 su poesía evoluciona hacia una metapoesía que ha hecho que se suela adscribir su lírica a la llamada Poesía del silencio, muy influida por la mística sincrética, como la cábala judaica, el sufismo iranio, el misticismo cristiano (fundamentalmente a través de figuras como San Juan de la Cruz o Miguel de Molinos), el taoísmo y el budismo zen, entre otros. Su aproximación a la mística, sin embargo, se aleja de cualquier dogma religioso y no postula necesariamente la creencia en una divinidad personal. Esta entrada en el misterio se produjo en gran parte bajo el magisterio de la filósofa malagueña María Zambrano. Asimilando tendencias filosóficas y tradiciones culturales históricas en poesía y prosa y también a través de la música y la pintura, la escritura de José Ángel Valente es una de las más ambiciosas y profundas de la literatura española contemporánea, según la opinión de G. de Cortanze. Se muestra heredero de la tradición mística española, de ahí su obsesión con el problema de la inefabilidad, del vacío y de la nada. El lenguaje y la materia son otras de sus obsesiones, no muy alejadas de su sensibilidad cercana a la mística: la materia como constante engendradora de formas y el lenguaje, al que Valente quisiera liberar de su uso puramente instrumental, son dos vías de acceso al misterio de la existencia.

En 2002 se editaron parte de sus trabajos críticos sobre arte con el título Elogio del calígrafo. Es interesante apreciar la retroalimentación intertextual entre su ensayo y su obra, al hilo de las reflexiones ontológicas que hace sobre la naturaleza del arte, del ser y del origen de la vida, del ser humano y de los seres de la creación. Su poesía trascendente mira hacia lo originario en el interior de un yo lírico, lo inmanente, en crisis frente a la posguerra y al espíritu materialista de la sociedad postmoderna y postindustrial. Se trata de un ser que quiere liberarse de un presente y de una historia de injusticia insertándose en un presente eterno. Paradójicamente, este está situado en un pasado idealizado, metapoético, en el que la redención se entiende como una quimera necesaria.

Ha traducido poesía alemana y francesa y escrito ensayos sobre literatura española. Escribió su poesía principalmente en castellano, pero también en gallego con la obra Cántigas de alén.

Es autor de libros de arte en colaboración con pintores como Antonio Saura (Emblemas, 1978), Antoni Tàpies (El péndulo inmóvil, 1982), Paul Rebeyrolle (Desaparición Figuras, 1982) o Jürgen Partenheimer (Raíz de lo cantable, 1991), así como con la fotógrafa Jeanne Chevalier (Calas, 1980).

En Cuadernos de versiones (B., 2002) se reúnen sus traducciones de poesía, entre ellas algunas de Paul Celan, John Keats, Constantino Cavafis, Dylan Thomas, Gerard Manley Hopkins, John Donne, Benjamin Péret, Edmond Jabés y Eugenio Montale. Con el título de Punto cero, recogió su poesía en 1972 (incluyendo también Treinta y siete fragmentos, no publicado suelto hasta 1989) y en 1980. Fue antologado en Noventa y nueve poemas (1981), por José-Miguel Ullán, y en Entrada en materia (1985), por Jacques Ancet. Fue traducido al francés, portugués, italiano, inglés y alemán. Alguno de sus poemas castellanos fue traducido al gallego y su obra en gallego fue traducida íntegramente al castellano y al catalán. Escribió también esporádicamente versos en francés, como los contenidos en el pliego A Madame Chi, en remerciement du réveil (1982).

En 1954 ganó el premio Adonais de poesía con A modo de esperanza. Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1988, Premio de la Fundación Pablo Iglesias 1984, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 1993. Recibió el Premio de la Crítica dos veces, una en 1960 por Poemas a Lázaro y otra en 1980 por Tres lecciones de tinieblas. Premio Nacional de Literatura póstumo en 2000 por Fragmentos de un libro futuro

REPORTAJE
Revista Residencia
http://www.residencia.csic.es/bol/num8/valente.htm

José Ángel Valente

"siempre he querido estar solo"

José Ángel Valente (Orense, 1929), una de las figuras esenciales de la literatura española contemporánea, marca con su extensa obra, desde A modo de esperanza (1954) hasta Nadie (1994), una de las trayectorias más radicales de la poesía española, singularizada por el sentido transtemporal de la palabra, que ha generado en el seno de la tradición más fructífera un espacio poético personal, ajeno a las tendencias dominantes en su generación. En esta entrevista, que tuvo lugar dos días después de cumplirse su setenta cumpleaños, el autor de La piedra y el centro evoca su etapa de formación y su salida de España.

José Méndez

Pregunta.- ¿Cómo fueron sus comienzos, sus primeros contactos con la literatura, en una ciudad pequeña como Orense en los años treinta y primeros cuarenta?

El mundo de mi infancia fue un primer desdoblamiento de mi persona. Yo era el primogénito de una familia con muchos hermanos y por una serie de razones vino a parar a mi casa la biblioteca de un sacerdote, Basilio Álvarez, el fundador del Partido Agrario Gallego –un cura republicano, suspendido a divinis, que se exilió–. Yo oía de pequeño: «pobre Basilio… suspendido a divinis». Lo de suspendido lo entendía, pero a divinis no sabía lo que significaba, pensaba que lo tenían suspendido de una viga. ¡Pobre hombre! Esa biblioteca fue muy pronto mi refugio, pero muy pronto. Hay que situarse en lo que era la España de la inmediata posguerra, una España absolutamente censurada, dominada fundamentalmente por el ejército y por el clero. En nuestra biografía hay que destacar el papel siniestro que tuvo la Iglesia en la gloriosa cruzada. En aquella biblioteca comencé a asomarme a mundos absolutamente censurados y que fuera de ella no existían ni se podía hablar de ellos. Así me fui convirtiendo en un clandestino.

Es decir, su primer pecado fue un libro.

No sé cuál sería el primero, pero digamos de los primeros. En aquella biblioteca tuve acceso a muchos libros, desde los cronistas de Indias hasta los novelistas eróticos de los años veinte. Todo eso lo tenía aquel cura «depravado» y disidente. Eso marcó mucho mi infancia. Yo sabía muchas más cosas de las que podía decir, estaba lleno de secretos y obligado a representar un papel, cosa que no hacía por cinismo, sino por no defraudar. Había en mí un yo clandestino.

También debió de ser importante el paisaje, la naturaleza, viviendo en una ciudad pequeña como Orense, perdida, o ganada, entre montes.

El paisaje está unido a una relación muy importante, la relación con mi padre, cosa que no descubrí hasta muy tarde, después de su muerte, cuando ya es imposible recuperar nada. Yo iba con él a cazar perdices y conejos en los montes gallegos, le acompañaba sin disparar un tiro, claro, y dábamos grandes caminatas. Eso me puso en contacto con el mundo rural. El paisaje fue muy importante. Me acuerdo, y lo he evocado en algún poema, que pasábamos por los viñedos al amanecer cuando estaba la uva madura y los campesinos nos regalaban racimos frescos a primera hora de la mañana. Sabían a gloria.

Es curioso que en una cultura matriarcal, como la gallega, el primer recuerdo en esta charla sea para el padre. ¿Cuáles fueron las primeras mujeres de su vida?

Creo que ha sido una casualidad. El paisaje está unido a la figura de mi padre pero mi vida está unida, venturosamente, a las mujeres. Mi madre se casó jovencísima, de tal manera que para sus hijos fue, sobre todo para mí que fui el primero, como una hermana mayor. La figura matriarcal, la autoridad de la casa, era mi tía Lucila. Fui educado en un medio femenino, y eso fue muy importante, determinó muchas cosas. Al niño entonces, y también ahora, se le educaba en la diferenciación de la mujer, es decir: «eso es cosa de niñas». Eso es una violación. El hombre educado así es castrado en su parte femenina. Pero se hacía sistemáticamente, todas las cosas que remitían a una sensibilidad, a una percepción más delicada de la vida, te apartaban de ellas. Yo dormía en una cama a su lado, compartí su vida. Fue fundamental en mi infancia y ella cultivó en mí, instintivamente, mis valores femeninos. No quiero hacer una comparación grandiosa..., pero Aquiles fue educado entre mujeres.

¿Cuándo comenzó a querer escribir?

En torno a los catorce años. Estaba estudiando el bachillerato en el único instituto que entonces había en Orense y toda aquella carga de lecturas de los libros que estaban en la biblioteca de Basilio Álvarez comenzó a explotar. Es decir, que el cura se marchó pero dejó el veneno allí y yo me bebí el veneno con mucho gusto. Considero que le debo mucho; determinó, creo, mi vocación literaria. Allí estaban Santa Teresa y San Juan de la Cruz, todos los románticos, también Rubén Darío y Bécquer. Eso sí, nada del 27. Y comencé a tratar de hacer como ellos hacían.

Además de autores importantes y novelas eróticas, habría entre aquellos papeles algo más liviano, más próximo a la imaginación de un niño.

Sí, había una revista que fue entonces muy importante, La Esfera, en la que me sumergía a diario, de tal manera que en plena guerra civil española yo estaba viviendo la Primera Guerra Mundial en las páginas de La Esfera, en aquellos dibujos realistas que excitaban la imaginación como un tebeo.

De los poetas que pudo leer entonces, ¿cuál le gustó más?

En esa época el poeta que más me impresionó fue Darío, aunque, insisto, leí a San Juan bastante. De Juan Ramón tampoco había nada. Tuve mucha relación con un amigo que era el hijo de Vicente Risco, Risco no se manifestaba porque había sido galleguista, aunque de la facción moderada. Por mi amistad con Antón Risco tuve acceso a otros libros y ahí viene la lectura de poetas más contemporáneos como Juan Ramón y Antonio Machado. Leí mucho a los dos, y ya entonces comenzó mi juego de equilibrio: entre el poeta de la esencial heterogeneidad del ser y el poeta del monolitismo del yo. Monolitismo que, creo, Juan Ramón rompe definitivamente en su última etapa. Etapa que no gravitó sobre la poesía española. Si los poetas españoles, sobre todo la primera generación de la posguerra, hubieran leído a ese Juan Ramón no habrían escrito lo que escribieron, y los de la segunda tampoco. Lo dije alguna vez: desde el punto de vista de la poesía el siglo empieza con la llegada de Juan Ramón a Madrid (1900), donde conoce a Darío y a Valle-Inclán –dos figuras absolutamente grandiosas, muy importantes para mí– y publica sus primeros versos, muy asociado con la Residencia, amigo de don Alberto.

Y el paso tantas veces frustante de la primera publicación, ¿cómo se produjo?

Lo que yo hacía empezó a interesarles a los mayores, gentes que tenían programas de radio dedicados a la poesía y editaban una revista que se llamó Paseo donde a los dieciséis años publiqué un soneto; mi padre cuando lo vio se sintió muy orgulloso de ver que su hijo publicaba unas cosas en una revista y me dijo: «está muy bien, lástima que no rime». Cosa que me dejó perplejo porque el soneto tenía encabalgamientos y él no percibía la rima. Eso me dejó un poco desconcertado. Publicaba en las revistas de grupos de Acción Católica…, en lo que había. Estando en Orense, el periódico La Noche de Santiago, que tenía un suplemento literario, publicó un número con poetas de Orense, y entonces ya apareció un poema mío. Ya tenía contacto con la literatura gallega: Dieste, Manuel Antonio (que era un gran poeta). En ese suplemento publiqué un poema dedicado a Manuel Antonio, en castellano. Cuando marché a estudiar a la Universidad de Santiago publicaba poemas habitualmente en ese suplemento. Otero Pedrayo, con el que tuve relación, creo que publicaba una sección fija. Había rivalidad por determinar cuál era la capital cultural de Galicia, si era Orense o Pontevedra. Orense tenía una gran densidad de galleguistas. Yo publiqué algunas cosas en gallego en esa etapa y no volví a escribir en gallego hasta las Cántigas de Alén, que escribí en la emigración.

Sin embargo Galicia está muy presente en su obra, al menos en los primeros libros.

Galicia está muy presente en mi obra en gallego, que es reducida, muy intensa y que no considero de menor calidad que la escrita en castellano y que le es contemporánea. Hay una gran presencia de Galicia en los poemas escritos en castellano, una evocación del mundo provinciano, de personas de la familia, del paisaje. Esos primeros libros están empapados de la luz gallega. Luego pasa el tiempo y vuelvo otra vez a Galicia en las Cántigas de Alén. El paisaje gallego sigue siendo mi paisaje a pesar de que Almería me llama mucho. Date cuenta de que viví hasta los dieciocho años sin salir de los límites del reino de Galicia. Salí por primera vez para ir a Santander a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

¿Y la tradición literaria gallega?

Una escritora que tiene sobre mi una influencia radical es Rosalía de Castro. He escrito repetidas veces sobre ella y la considero un grandísimo poeta. Creo que en la segunda mitad del siglo no hay más que dos poetas importantes de verdad: Rosalía y Bécquer. Campoamor tenía ciertas formas de influencia, tiene una personalidad literaria fuerte que fue reivindicada por Vicente Gaos, tuvo un relieve, pero no es equiparable. Pero sobre todo Rosalía, Rosalía rebasa los límites de la lengua gallega e influye con sus libros en gallego y en castellano en Machado y en Juan Ramón Jiménez. Y está presente en un poeta que nadie lo sospecharía, que es Cernuda. Cernuda utiliza trozos de canción que son rosalianos. Rosalía es un poeta muy importante, la linea que ella marca es para mí muy iluminadora, me siento depender mucho de esa linea de poesía gallega y de los modernos, pues también leí mucho a Dieste y a Manuel Antonio. Hay elementos de la tradición gallega que han pesado sobre mí.

¿Hasta aquel momento no conocía nada de poesía que no estuviera escrita en español o gallego?

No, creo que el contacto con la poesía en lengua no española viene cuando ya estoy en Madrid, en el curso 1948-1949. Empecé a leer poesía francesa, la única lengua a la que tenía algún acceso. Me faltaba instrumentación lingüística, por eso el contacto con la poesía extranjera se produce más despacio. Me instalo en el Colegio Mayor Guadalupe y allí entro en contacto con la literatura latinoamericana, leo a Borges cuando no era aún un mito, cuando no lo habían inventado los franceses, como él dice. Ahí comienza mi interés por la poesía inglesa y norteamericana, pero eso más bien se produce a fondo cuando estoy en Oxford, cuando se completan mis conocimientos del inglés.

Un camino parecido, en este asunto, al de Cernuda.

Sí, pero ese camino parecido va más lejos. Cernuda es el poeta con el que yo establezco esa relación difícil del poeta que te influye tanto que quieres matarlo. Quieres saltar por encima de él y para eso tienes que seguir su camino e ir más lejos. Yo soy cernudiano no porque imitara a Cernuda, aunque probablemente haya poemas míos con su influencia, sino también por proximidad. Porque los grandes, Machado, Juan Ramón, Unamuno, estaban demasiado lejos. Pero Cernuda era el poeta próximo, vivo aún, escribiendo, con esa cosa amarga y de polémica con el entorno.

La cuestión de la polémica con el entorno no puede decirse que usted la haya abandonado.

No, no, creo que la he conservado.

Cernuda fue, por encima de todo, un solitario.

Sí, Cernuda es, al final, una figura solitaria. Yo he asumido esa soledad no como una condena, sino como una vocación. El destino del poeta está en la soledad. Por eso siempre he querido estar solo. Ahora que ya estoy mayor y enfermo a veces echo de menos que esté Coral conmigo en casa, porque me siento un poco desamparado, pero es un fenómeno de la edad.

La suya es una soledad muy habitada, porque ¿es consciente de la cantidad de poetas de las últimas generaciones que le tienen como su Cernuda particular, de su influencia literaria?

Siento la proximidad de algunos. Es cierto que es la mía una soledad muy habitada. Tengo que agradecer mucho a los que me escriben. Descubro que lo que digo es compartido por mucha gente, que a la gente le interesa. Ahora que he llegado a una edad relativamente respetable empiezo a pensar que algo se ha sembrado. Pero por mi apartamiento, por vivir casi siempre fuera, es una sorpresa ver que la gente ha recogido palabras, poemas, imágenes. Resulta muy consolador. Merecía la pena estar solo para tener esta compañía.

¿Cómo atravesó las diferentes dictaduras estéticas de los años sesenta y setenta? Quiero decir, ¿cómo logró salir indemne?

Yo viví eso. Había grupos de presión en lo literario dentro de la oposición al franquismo. Yo estaba en una oposición contra la dictadura, claro, pero sentí el clima opresivo; pronto me di cuenta de que al otro lado había otra forma de dictadura, de imposición de un pensamiento. Muy pronto escribí sobre el formalismo basado en la tendencia, que no residía en el estilo sino en el dominio de una tendencia sobre cualquier otra. Había dos grupos, el grupo de Madrid que encabezaba Vicente Aleixandre, con el que tuve una vinculación grande y al que siempre recuerdo con afecto, y el grupo de Barcelona, que se oponía al grupo de Madrid en el entendimiento de que este grupo era más reaccionario. Eso toma forma con la antología de Castellet, que Castellet hace, en efecto, desde posiciones ideológicas. El prólogo es un desastre, una autodenuncia del peso de la ideología –esto se lo he dicho a Castellet, en su momento–. Aquello fue tremendo. Dice en ese prólogo que el poeta más importante de la tradición moderna es Dámaso Alonso, que no es un poeta importante. Yo reaccioné contra la gravitación ideológica. Tuve la intuición de que la palabra poética era otra cosa; además, me fui muy rápidamente a Inglaterra. Opté por escribir lo que me parecía sin atender a otros imperativos. Estando en Oxford me pedía colaboraciones la gente de aquí, y a veces me las devolvían diciendo: «Hombre, está muy bien pero no te representa». Era la manera de decir: «no nos representa a nosotros».

Fue una especie de continuación de la guerra por otros medios que afectó incluso a algunos poetas del 27, Alberti, Dámaso...

Fue la fuerza de los tiempos. Alberti ha sido muy desigual. Escribí sobre él, críticamente, hablando de la fractura de su obra en dos pedazos. Él pensaba que la revolución también iba a ser literaria, que iba a aparecer algo nuevo, y en literatura lo nuevo siempre es algo viejo. Los más inteligentes se arrepintieron, como fue el caso de Neruda. Neruda en sus años finales recordaba España con muchísimo cariño y decía siempre, yo me acuerdo porque estuve con él en Blet, en Yugoslavia: «yo soy, sobre todo, un poeta amoroso mi hijito». Quería que lo recordaran como poeta amoroso, cuando hay libros, como buena parte del Canto general, que no son poesía, y todo un libro que se puede tirar a la basura que es Las uvas y el viento. Él percibía que esa voz no era la que le convenía, que esa voz estaba quemada. Era tremendamente inteligente. Yo creo que Alberti no entendió eso nunca. Yo le he oído en mítines obreros y antes hablar con él por teléfono y decirme: «No vengas a la lectura porque voy a leer todo lo que no te gusta».

Sin embargo, gran parte de lo que usted llama el peso de la ideología, que en España se ha manifestado literariamente hasta la muerte del dictador, se debe a la influencia de Neruda.

Neruda tuvo mucha influencia. Tanta que a los del 27 les hizo abandonar a Juan Ramón. Fue cuando Juan Ramón escribió aquellos versos: «la antigua juventud gongorinera / que tornado se ha nerudataria», que son maravillosos, que tienen toda la inteligencia y capacidad de sarcasmo de la que era capaz este individuo de Moguer.

¿Oxford fue su salida a la libertad?

Mi estancia en Oxford fue enormemente fructífera, me pasaba el tiempo en la biblioteca Bodlian. Allí descubrí la importancia que tuvo el libro español en la Inglaterra del xvi y xvii. Los ingleses leían en español y en las bibliotecas y catedrales inglesas había muchos libros españoles, por ejemplo encontré el Guzmán de Alfarache, La Celestina, El Quijote, libros sobre todo de narrativa y sobre táctica militar. Se interesaban por el enemigo; se curaban en salud aprendiendo lo que pensaban sus enemigos. Por otro lado, cuando se instala la Commonwealth con Cromwell, los católicos, los jesuitas, sobre todo, que estaban en Holanda, bombardeaban Inglaterra con libros, porque la literatura espiritual inglesa estaba muy próxima al mundo católico, aunque, claro, no los puritanos. Había conventículos en Cambridge donde se reunían los escritores; los poetas metafísicos se forman en esos círculos minoritarios que los puritanos perseguían. Los jesuitas introducían libros de espiritualidad católica, clandestinamente, en Inglaterra desde los Países Bajos, que entonces dominaba España.

Eso debió de suponer un cambio con respecto a la educación castiza que había recibido.

Un cambio enorme. Empecé a ver la literatura española desde Europa, a darme cuenta de que autores y títulos aquí ignorados, como El examen de ingenios de Huarte de San Juan habían sido muy importantes. Huarte se anticipó a los análisis de la psicología moderna con la teoría de los humores, y, como tenía un capítulo dedicado al humor de la figura de Jesucristo, la Inquisición fue contra él. Enseñaba en la Universidad de Úbeda, una universidad de conversos, fue un exiliado interior, retiró ese capítulo, acató. Sin embargo, su libro circuló por toda Europa e influyó en pensadores ingleses como Burton que en su Anatomía de la melancolía construye otra teoría de los humores. Estos hechos me dieron una visión distinta de mi tradición y me di cuenta de que había sido engañado, que mi tradición no era unitaria y que todo no se construía sobre el tópico de «todo el mundo a comulgar», sino que era algo distinto.

¿Qué influencia tuvo en ese cambio la persona de Alberto Jiménez Fraud, con quien usted se relacionó entonces?

Fue una relación que tiene que ver con este mundo del exilio de la espiritualidad y de la vida de la inteligencia. Eso representó don Alberto Jiménez Fraud. Creo que Manolo Jiménez alguna vez me dijo que me parecía más a su padre que ellos, que sus hijos. Fue una relación absolutamente filial y decisiva. Él me puso en contacto con una tradición a la que yo no había tenido acceso. La España de la que yo había salido era una España de dictadores. Todos hablaban mal del dictador pero todos eran dictadores, Menéndez Pidal, Dámaso, todos eran cabecillas de facciones. En don Alberto descubrí la enorme elegancia del que sabe oír e incita a hablar, cosa que en España era una rareza, alguien que te incitaba a descubrirte a ti mismo. Ésa fue una de las bases de su labor en la Residencia. Recuerdo con nostalgia y gratitud las horas pasadas en su casa, el ir y volver hasta la parada del autobús absortos en la conversación sin querer despedirnos.

¿Qué intereses intelectuales ocupaban a don Alberto en aquella época?

Don Alberto estuvo ocupando el puesto de lector en Oxford [un puesto por elección directa, en contrate con otras universidades inglesas] mucho tiempo, hasta que, de repente, se dieron cuenta de que don Alberto pasaba con mucho de la edad de jubilación. En aquel momento uno de sus afanes intelectuales más claros era Maquiavelo, le obsesionaba su obra y su figura, viajó por Italia, visitó los lugares de Maquiavelo, escribió sobre él. Él escribió una historia de la universidad española que está muy bien, pero sobre todo es originalísima la última parte, Ocaso y restauración, en la que explica su experiencia, su relación con Giner y con Cossío.

¿Recordaba a menudo su etapa de director de la Residencia?

Quería mucho a Moreno Villa; respetaba a Juan Ramón, que representaba el símbolo de lo que fue la Residencia, pero tenía una referencia continua a Moreno Villa, era un amigo para él muy entrañable. Me hablaba mucho de él. Pero hablábamos de todo, de la vida española y sobre todo de lo que yo no conocía. Allí en su casa conocí a Américo Castro. Tenía algo muy especial: la capacidad de borrarse un poco a sí mismo para poner en relación a dos personas que creía que podían interesarse el uno al otro. Eso lo hacía conmigo y yo se lo agradecí mucho. Con su exquisita educación te decía: «venga esta tarde que a Américo le interesará mucho conocerle»

Residencia de estudiantes- Revista Residencia

http://www.residencia.csic.es/bol/num8/valente.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_%C3%81ngel_Valente

http://www.amediavoz.com/

Al buscar las Cantigas de Alen, en su lengua original, no encuentro nada, más que esto que publico. Es textual y sacado de Internet, hay algunos errores, pero prefiero dejarlo como lo encontré. Irma.

DAS CANTIGAS DE ALEN DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE

feito de miga de pan,
A rosa de amor traías
acesa na túa man.
Viñas polo mar do fondo
€ polo cea de enriba;
viñas axiña e dispacio,
non chegabas, pero viñas.
Hei de ir.
Por amor e por amigo.

Análise crítica das cantigas de Alen
de José Ángel Valente

HÉITOR MERA HERBELLO
A Uxío Otero, Carme Blanco e Claudio Rodríguez Fer,
polos sabios consellos.

LIMIAR

José Ángel Valente é un poeta moi recoñecido no ámbito da literatura española pola siía poesía de altísima calidade. A süa obra en castelá, ademáis de moi difundida entre as «minorías esmagadoras» de lectores de poesía, é moi prestixiada e respectada. Agora ben, quizáis, se lie preguntamos a un destes lectores pola devandita poesía, o máis probable é que nos falen da súa obra en castelán.
O certo é que, por cuestións puramente sociolóxicas -as literaturas periféricas non son tidas moi en conta para o resto do Estado-, a obra galega de Valente non é coñecida nin recoñecida. Esta indiferencia débese sen dúbída ódescoñecemento, dun sector moi ampio dos lectores españois, do que acontece a cinco horas en coche da capital de España. Por suposto, este recoñecemento si se dá en Galicia onde a obra de Valente si é tida en conta polos estudiosos da literatura.
Non embargantes, esta situación non se debe circunscribir exclusivamente a poeta ourensá. A obra galega de Valente non é máis que un exemplo do que acontece coa literatura galega e coas literaturas de lingua distinta a castelán que hai na Península.
En España a penas se sabe sobre literatura catalana, vasca, portuguesa ou galega. Son contadísimas e honrosísimas as excepcións que confirman esta regra. Se ben a situación polo xeral é esta,tamén é ben certo que Manuel Rivas, Quim Monzó ou Saramago son exemplos de autores (traducidos ó castelán) que teñen certo predicamento
os lectores españois' e mesmo son asimilados como autores españois sen saber que o que están lendo son traduccións de obras orixinarias noutras linguas.
Esta situación de indefinición afectou e afecta a moitos escritores galegos.
entre ós lectores españois non se lie dá cumpridas explicacións de a quén están a 1er e de qué contexto cultural procede esa lectura. Isto en canto ás obras galegas
traducidas ó castelán.
As obras galegas, catalanas e vascas nin soan, aínda que o autor destas posibles obras sexan da altura literaria, tamén en castelán, como é ocaso de José Ángel Valente. Supoño que, a pesar das reticencias dalgúns sectores hipersensibilizados con non sei qué ataques inexistentes á lingua castelá, oadecuado sería busca-lo modo de que estas literaturas sexan presentadas e debidamente divulgadas ó groso da sociedade española.
Este tipo de actuacións, hoxe en día absolutamente utópicas por cuestións políticas, evitaría o total descoñecemento por parte dos lectores do Estado das diversas literaturas que se dan no territorio espaníol. Unha boa política cultural non permitiría esta desastrosa situación de total e absoluto descoñecemento das realidades culturáis,lingüísticas e literarias das Españas. Ó abeiro de todo isto que levamos dito, sería bo pasar a ver un pouco polo miüdo que entendemos por literatura galega para ter en conta onde se sitúa a obra galega de Valente, máis adiante analizada, e cómo infltíe nel á hora de crear un texto nunha lingua «nova» para el, dende o punto de vista da creación.
Logo pois, taremos por «literatura galega» aquel sistema literario en lingua galega. Esta definición de literatura galega non está, por razóns evidentes, condicionada por lindes de tipo fronteirizo por ser Galicia unha nación sen estado. Deste xeito non se pode comparar a definición que da súa literatura fagan os chilenos da que poidamos facer nos por ser a definición de «literatura chilena» unha definición dun concepto absolutamente institucionalizado. Fronte a isto os nosos lindes para poder defini-la nosa literatura están nos meramente lingüísticos aínda que habería que matizar esta cuestión.
Segundo Dolores Vilavedra^ habería que ter en conta as seguintes cuestións para falar de literatura galega:
A conexión orgánica do discurso literario coa historia da colectividade que o produce.
O proceso de adopción da lingua galega como vehículo de expresión artística.
Os vencellos que o discurso literario manten co folclore e a mitoloxía do grupo.
Coa acepción español refírome ós lectores e persoas do Estado español que non pertenceti ás conslitucionalmente chamadas nacións históricas do Estado.
É un recurso para non estar a especificar a cada tanto quén é quén.
^ Historia da literatura ga/ega. (1999). Dolores VILAVEDRA, Galaxia.

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ANÁUSE CRÍTICA DAS CANTIGAS DE ALEN DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE 141
O proceso de consecución dunha certa estabilidade como sistema estético,e o maior ou menor dinamismo amosado nese proceso.
As súas relacións coa tradición artística autónoma e autoconsciente, que pola súa banda interaccionaría con outras semellantes.
A súa heteroxeneidade social e estética.
As crecentes e mutuas influencias que pode manter con outras literaturas.
A súa pertenza a diversos sistemas interliterarios (no noso caso, hispánico,europeo e lusófono, fundamentalmente), definidos en función de criterios de natureza territorial, elnolingüi'stica, rexional, etc. e cun espectro relativamente estable e ben definido para cada unha das literaturas nacionais que operen no
seu marco.
Estas directrices amosan, ademáis dunha visión estrictamente lingüística e filolóxica, un ampio marco «cultural» onde converxen diferentes aspectos do ser dun pobo. Quizáis, dende un punto de vista máis universal, algunhas destas cuestións sexan un pouco restrictivas, sen embargo, son importantes en literaturas en situación minoritaria como a galega polo carácter de resistencia fronte a unha literatura máis prestixiada, por cuestións sociais, como a literatura castelá.
Temos, pois, delimitado o sistema literario co que nos enfrontamos neste estudio. Agora ben, non podemos pensar que o feito de que un creador bilingüe, como é o caso de Valente, teña unha separación tan radical á hora de escribir nunha lingua ou outra. Aínda que si hai diferencias moi marcadas non podemos esquecer que ás veces para entende-la obra en galego (ou castelán) dun autor, tamén hai que ter en conta a obra escrita na outra lingua para comprende-lo conxunto da súa obra dunha maneira moito máis global.
Así e todo, no caso de Valente veremos que hai converxencia entre a súa obra en castelán e galego, pero tamén haberá un cambio radical e ben claro na obra galega. Pensó que para explicar esta diferenciación tan clara habería quever un pouco a súa biografía persoal, o momento no que escribe a obra en galego e como poden estas variantes repercutir na poesía en galego.
Será importante ver, ó longo deste traballo, en conexión ó anteriormente dito, a situación histórica de España e máis en concreto a de Galicia a nivel político e literario para despois poder entender un pouco mellor as Cantigas de alen.

CONTEXTUALEACIÓN HISTÓRICO-LITERARIA
José Ángel Valente distingüese (e subliñamos esta última palabra) por ser un poeta de difícil clasificación dentro das xeracións poéticas ás que foi adscrito

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142- HÉXTOR MERA HERBELLO
tanto polos estudiosos da literatura galega como polos estudiosos da literatura
española. O poeta e historiador da literatura galega, Xosé Luís Méndez Fe^rín situou a José Ángel Valente dentro da chamada Xeración de Enlace da poesía de posguerra. Esta xeración -xeración ponte na dificilísima ramallada de xeracións que se dan a principios de século en Galicia- caracterízase por:
Saíren á luz a un tempo. Tanto a xeración de 1936'' como a xeración de enlace comezan a ver publicados os seus libros cando a situación cultural seve algo máis normalizada nos anos 50.
A Promoción ou Xeración de Enlace (de agora en diante PDE), a pesar de ver os seus escritos publicados ó mesmo tempo teñen unha orixe cultural ben diferente. Mentres a promoción de 1936 comezan a súa andaina cultural antes da guerra, en pleno estado democrático e liberal, a PDE verase coutada intelectualmente por un estado fascista que non permitirá achegar ós seus componentes a unha cultura «sa». Os dictados do réxime non lies permitirá acceder con Uberdade a unha literatura en galego e, nin tan sequera, a unha literatura en castelán plena de independencia.
Estes condicionamentos históricos fan que os postulados da PDE sexan moito máis febles que os dos seus antecesores e os da «Xeración das Festas Minervais» que foi a xeración que seguiu á PDE. O seu compromiso coa lingua non será tan forte e a súa literatura tenderá moito a unha literatura de tipo «costumista», tan do gusto das «forzas vivas» do momento.
Foi esta unha promoción moi condicionada pola evidente falta de Uberdade para poder expresárense cun mínimo de «líbre albedrío». Esta situación histórica fíxo que, illados do que se estaba facendo por Europa adiante, a súa formación fose autodidacta e coaccionada polas circunstancias. Mesmo a súa etiqueta de promoción como tal esta en tea de xuízo sendo sustentada máis por cuestións de tipo biográfico que de tipo puramente literario.
É interesante isto último que acabamos de dicir porque, senón, sería absolutamente imposible poder incluir a Valente nesta xeración «semi-difusa» dentro da literatura galega. As razóns que fan que o poeta ourensán estea nesta etiqueta -con todo o odioso que estas teñen como tales- é que ó igual que os seus correlixionarios naceu nos anos 20 e viuse merguado nunhas circunstancias históricas que o marcaron dunha determinada maneira, tanto na súa obra galega como castelá, aínda que con matices en cada unha délas.
De cómo influirían estas circunstancias na súa poesía falaremos máis adiante.
Ademáis, hai que ter en conta a data de publicación das cantigas. Aínda que foron froito dun longo proceso ó longo de moitos anos, a primeira vez que' De Pondal a Novoneyra. (1984). X. L. MÉNDEZ I^RRfci. Xerais.
'* Da que foron membro poetas como Iglesia Alvariño, Alvaro Cunqueiro, Díaz Castro ou Celso Emilio Ferreiro.
' Ademáis do poeta que nos ocupa, formarían parte desta xeración poetas como Ramón González
Alegre, Faustino Rey Romero, Antonio Tovar, Luz Pozo Garza ou Neira Vilas, entre outros

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ANÁUSE CRÍTICA DAS CANTIGAS DE ALEN DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE-

se ve publicado un feixe de poemas do poemario que estamos a estudiar é no ano 1981 Agora ben, independentemente da data de publicación, Valente veseinfluido, dalgunha maneira, polo contexto histórico que lie tocou vivu*. Tanto éasí que, pensamos que pode ser máis productivo ter en conta os diferentes aspectos históricos e sociais que marcaron a súa experiencia vital nos poemas en galego que na obra en español.
Se ó longo da obra en español nos atopamos cunha serie de poemas que mostran a un poeta pouco identificado coa súa térra, na obra en galego vemos totalmente o contrario. Isto, por suposto, non quere dicir que Valente trocaseo discurso dependendo do idioma en que escribise ou ó público ó que fose dirixida a súa poesía. Pensamos que son, simplemente dous puntos de vista diferentes marcados, quizáis, por unha evolución intelectual orixinaria dunha mesma experiencia vital. O desarraigo inicial que mostra o poeta con respectoá súa térra non é máis que un instrumento de autodefensa contra unha experiencia traumática. A súa adolescencia en Ourense viuse condicionada por unha guerra civil que o marcou tan fundamente que fixo inevitables as asociacións entre a térra da adolescencia e as lembranzas doorísimas do horror
belicoso da senrazón. Estas experiencias, non só en Valente, senón que en todo o mundo que tivo que sufrir semellante acontecemento, lastraron ó longo da súa vida unha serie de recordos que na súa poesía de xuventude, sobre todo, se vería reflectida nun rexeitamento tácito a todo o que tivese que vercon todo aquilo. Mais, aínda que as penurias das desgracias experimentadasfan que as persoas actúen de determinada maneira peranie as lembranzasanguriosas, o cerlo é que, aínda así,sempre queda un pouso na mente das persoas que, en absoluto é negativo. Fronte á barbarie que tivo que sufrir o poeta, e que sufriron tantos outros, hai un halo de luz no subconsciente que fai que esas lembranzas queden aparcadas e agromen outras ben distintas. Fronte á guerra e a desgracia tamén está o sentimento do propio, da orixe mesma de cadaquén. Os aspectos positivos dunha vida absolutamente abafada pola
crueldade e o medo saen á luz e dan un tipo de discurso poético ñas cantigas galegas que nada ten que ver eos primeiros anos de poeta en castelán.
Lemos no poema «Destrucción del solitario» do poemario A modo de esperanza os
seguintes versos:

Durante toda la noche, [...]
pensaba: ^La adolescencia tiene
un ojo fijo, sometido a la muerte,
un ojo suicida y cruel.»

Vese ben as claras as connotacións claras que ten a adolescencia para o poeta. A adolescencia é unha obsesión que está decote na poesía valentmiana.
Este tempo é lembrado constantemente polo autor como un tempo de tebras e escuridade que non deixou ir adiante o devir normal dunha vida que deberá ser o máis pracenteira e nonnal posible no seu lugar de acubillo. O poeta pretende, Sele cantigas de alen. Edicións do Castro. Sada. 1981

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144 H. MERA HERBELLO
pois, satr, escapar da adolescencia rachadora da posguerra e a maneira é, como
el mesmo deixou testemuñado, a palabra.

Tenía entre mis manos
una materia oscura,
barro y aire mortal,
una materia resistente a mis manos,
que no podía vencer.
Y busqué en lo más hondo la palabra,
aquella que da al canto verdadera virtud.

É a palabra, pois, a verdadeira vertebradora do escapismo ante unha obsesión que persegue ó poeta ó longo de moito tempo. Palabra liberadora que só pode liberar invocando os escuros feitos do pasado. Repulsa, xenreira, rexeitamento ante unha experiencia vivida que non pode deixar atrás e coa que se senté obrigado a convivir plasmándoa na súa poesía de liberación dos lempos idos. Sen embargo, isto non quita que a súa poesía non se vise «aldraxada» polos acontecementos históricos dun xeito aliñante. Aínda que hai pegadas evidentes da guerra civil na súa poesía, o certo é que non deixa que isto faga depender á súa poesía do devandito tema a nivel creador. A guerra civil é un motivo que aparece na poesía de Valente, pero non se impon á mesma poesía facéndoa depender do tema en cuestión, Valente deixou escrito^:
Nuestras letras de posguerra se han caracterizado, al menos en sus manifestaciones de mayor interés, por un antiformalismo más o menos polémico y por el descubrimiento de la necesidad histórica y social de ciertos temas [...]
La adscripción a determinadas tendecias temáticas, por oportunas o necesarias
que sean, no justifica al escritor ni garantiza la existencia de la obra literaria. No es difícil que una promoción de escritores caiga en el bache que Lukács acusaba
en 1936 con respecto a ciertas manifestaciones deficitarias del realismo, en las
que «la idea histórica y socialmente justa no alcanza una expresión literaria
convincente».
Velaí unha das máximas máis importantes da obra de Valente: a absoluta independencia creadora.
O ENCONTRÓ COA TERRA.
Mais estes sentimentos habían trocar co tempo. Aínda que o móbil sería o mesmo, o xeito de exprésalo había de ser ben diferente. Ñas Cantigas de alen o xeito de lembrar ese tempo é distinto. Fronte a angustia que perseguiu ó poeta Las paiabras de ia tribu. José Ángel VALENTE. 1994. Tusquets Editores

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ANÁUSE CRITICA DAS CANTIGAS DE A L É N DE JOSÉ ANGEL VALENTE

durante moilisimo tempo aparece unha iuz no fondo do tune! que nada ha ter que ver co que ata o de agora nos tina afeites a 1er na súa poesía. As lembranzas aa terra, o reencontró coa térra que o viu nacer plásmase dende unha cosmovisión na que os aspectos positivos han prevalecer sobre os negativos. Por suposto, isio non quere dicir que o poeta se esquecese de tódolos males que tivo que pasar no seu momento, non obstante, iso si, o deseño que expon sobre as suas lembranzas é radicalmente oposto. Por algunha razón, Valente sinte a necesidade de expresar uns sentimeníos sobre a súa térra que, aínda que agochados no fondo do seu subsconciente, agroman para dar paso á evocación Poetica dunha Oalicia que apalee ante el con outra perspectiva. Valente ante a necesidade de dar torma poética a estas experiencias tanto tempo silenciadas no seu mtenor, pero que nunca o abandonaron ó longo da súa vida. A palabra, outra vez a palabra, sera o instrumento que levará adiante o esforzó liberador de dar forma e substancia a uns sentimentos que saen do máis fondo do home.
Podemos resumir todo isto que acabamos de dicir nun esquema exemplificativo que, grosso modo, expon os dous posicionamentos do poeta perante unha mesma realidade pasada.
A GALICIA DA GUERRA
LITERATURA EN ESPAÑOL / \ LITERATURA EN GALEGO
Liberación a través da palabra. / \ Liberación a través da palabra.
Escapismo. Reencontró coas orixes.
Dunha mesma realidade ou experiencia traumática (guerra civil) e dun mesmo obxectivo (liberación a través da palabra) saen dous senOmentos^n diferentes dependendo do contexto lingiJístico e temporal. En canto ó contexto temporal a variable é o achegamento cara ó tempo da guen-a. Evidentemente canto máis próximo máis gañas de esquecelo, de rexeitalo. En canto ó contexto lingüístico habería que relaciónalo con cuestións de antropoloxia da "ng"»-^i referencias culturáis varían dependendo da lingua na que se exprese o Poeta. c.
o rexeitamento fronte o achegamento a unha térra de seu na que quere aíonaar para poder explicar as vivencias que nela experimentou.
Así, o poemario está inzado de evocacións a tempos o adolescente Valente ensínanos vivencias que volven a sua mente despois ae moito tempo:

Escoita, mai, voltei.
Estou no adro
onde aquel día o grande corpa
de meu abóficou.
inda oio o pranto.
Voltei. Nunca partirá.

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146 H. MERA HERBELLO

Alongarme sámente foi o xeito
deficarpara sempre.
Ou mesmo reflexiona a través da poesía sobre esa experiencia do acto de
lembrar:

Amarelece acedo o tempo
e non hai tempo
para máis desdecir a morte,
Mariñeiro que levas
a barca do pasar,
na enxarcia a paxariña
inda di o seu cantar.
Escóitoa alen do tempo.

Valente recréase neste poema evocando ós récordes nunca idos. Os récordes que por moito tempo que pase sempre estarán ai, atentos á mínima oportunidade para saír á luz e desfacer o abismo de escuridade que provocaba a súa ausencia. Para isto sérvese dun poema de Afonso X o Sabio* no que un monxe queda abraiado polo canto dun paxariño que lie absorbe a atención durante trescentos anos sen que el se dea conta do tempo transcorrido.
O tempo inmobilizado evocado neste poema é o tipo de tempo que precisa o poeta para poder arria-Ios seus recordos de infancia. Hai que ter en conta que o reencontró coas orixes é un reencontró místico. Valente quere conectar con todo aquilo que viviu durante a infancia, pero depurado. É dicir, se temos en conta todo o negativo que lie tocou vivir neste período, é perfectamente comprensible que o poeta intente conectar coa súa teira dunha maneira mística. Todo o que lembra é positivo, non hai nada expúreo nuns recordos que, sen esta liberación mística,pederían ser moito máis negativos. Negativos ata o punto de que as evocacións negativas se impuxeran ás positivas que son as que o poeta quere sacar adjante.
Este reencontró místico coas orixes pretende facer ver a Galicia que puido ser e
non foi, aínda que tivese tódolos elementos para poder chegar a ser un sitio ideal
onde o poeta ejtiliado puidera vivir sen ter que marchar polo mundo adiante.

De todo o que non fun
ficou a ausencia,
máis real que nos mesmos.
Coitelo da door do que nonfumos,
fondo ferir o pranto do non nado.
Ouíeiros onde vín o moucho lonxe,
corredoiras da noite e sombra sombrecida
a dos meus eus sen mínfuxidos.

^ Cantigas de Santa Marta. Afonso X o Sabio. Edición crítica de WaJter Mettmann. (1981)
Edicións Xerais de Galicia.

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ANÁUSE CRÍTICA DAS CANTIGAS DE ALEN DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE
Camino que nonfixen,
amor que non amei e nome cegó
de min que ardeu sen terme sido dado. [...]

É, pois, o paraíso frustrado e de ai a necesidade imperíuite de chegar a el dende a relación mística. A Galicia de Valente é un mito que está ñas mentes de moitos galegos, pero que, por desgracia, os sucesos acontecidos no ano it coutaron de maneira que só se poida mitificar por todos aqueles que lies tocou vivir aquel momento.

Este tempo inmobilizado é complemento á súa vez do espacio. O espacio que aparece nos poemas é sempre o mesmo. Non hai diferenciación dun poema a outro no espacio. De feito o espacio non aparece nomeado nos diferentes textos que componen o poemario. Se cadra hai algunha mención moi por nba a algún lugar concreto que é aludido case que indirectamente, pero sen embargo non hai topónimos por ningures. O espacio non é relevante ñas Cantigas de alen, a non ser pola súa ausencia. Esta ausencia de topónimos axuda determinantemente a crear a Galicia mítica da que falamos antes.
A Galicia da orixe. Ben mirado, esta presentación da nosa térra como a térra dos
principios, como unha térra mítica poderíase ter moi ben como un elemento caracterizador máis das Cantigas de alen. Non en balde a explicación da onxe da nosa térra sempre estivo rodeada dun ar de máxico e mítico que Valente soubo aproveitar moi ben para a súa obra galega.
No poema «Sub nocte» o poeta fai un xogo antagónico que deixa ver moi ben todo o referente ó mítico e máxico que vimos dicindo:

Remexede ñas cimas do crepúsculo.
Si nelas atopárades
O sol, será como unha vella
Moeda esverdeada doferruxe.
Limpádeo.
Brilará
Na moma luz do esquecimento.f...}

Nestes versos o poeta fala de remexer ñas cinzas do crepúsculo para alí atopar o sol. Se nos cinguimos ás connotacións simbólicas de cinzae crepúsculo poderiamos pensar que se refire a aspectos negativos dos que habena que ruxir como elementos destructores dunha lembranza vital. Mais haberemos de ter en conta que esta contraposición entre «gris», «crepúsculo» e «sol» non son excluíntes, senón todo o contrario, son complementanas. Témo-la cia^e no verbo inicial. Coimperativo «Remexede» indícanos que debemos mesm^os nesas cinzas do crepúsculo para buscar ese sol símbolo de luz e de (li^f¿?)
nunha primeira lectura esta aparente contraposición entre os íJ^vanaitos conceptos nos podería levar a unha interpretación dos mesmos na que se presentarían como antagónicos, o certo é que nada máis .
crepúsculo, o gris forma parte da idiosincrasia desa paisaxe que quere evoca-io

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148 HÉITOR MERA HERBELLO
poeta. Se queremos atopamos coa luz liberadora, transformadora do sol temos que ter na nosa mente e no noso corazón ese gris característico do que nos
arrodea no país mítico que se quere evocar. Ese gris, lonxe de te-las
connotacións negativas que dixemos que poderla suscitar, o que connota é o gris
máxico e morriñento dunha térra que non se entende sen esa cor especial que a caracteriza e diferencia do resto. Di máis tarde o poeta:

Tendede a mau. téndedea,
tendede a mau co sol,
inda que nadie vexa o sol,
para que fique así o sol
semeado na noite.

Desvélase nestes versos fináis do poema unha dependencia total dése sol fronte ás cores escuras da noite. Podemos ter en conta ese sol todo o que queiramos, pero sempre dependerá da escuridade, do realmente característico da térra nosa.
Sen dúbida, ó meu modo de ver, esta homenaxe ás cores escuras e características da Galicia mítica -e non mítica- ten moito que ver coas súas vivencias de infancia e xuventude en Ourense. Por aqueles tempos a luz eléctrica mesmo escaseaba nunha térra moi subdesenvolvida. Había o costume de xuntarse as familias ó carón da lareira, á quenturiña do lume para escoita--las historias e contos dos avós ou dos maiores. Era o ámbito perfecto para evocar ese ambiente máxico e popular que tina este tipo de encontros. Valentede segiu^o que gozou deste tipo de xuntanzas na súa xuventude e o ar místico e máxico que nelas se sentía plásmao, creo eu, o poeta ñas cores e mesmo nos cheiros deste poema. Non fai falta que diga nada explícitamente. Apálpase^.

A POÉTICA DE VALENTE

Hai na poesía de Valente unhas relacións «non formáis» que conforman, aínda que pareza contradictorio, a substancia última da poética do ourensán.
Para empezar deberamos ter en conta que é o que significa para o autor de Cantigas de alen a poesía, ou mellor dito, cal é a función principal da poesía.
Segundo el mesmo nos amosa en Las palabras de la tribu a poesía é «...un medio de conocimiento de la realidad» fronte ó que moitos consideran que a
' Neste poema non concordo plenamente co que di a doutora Carnie Blanco.
(«Lugar alen. Unhaverea na que escoltar as Cantigas de Valente». Moetiia. Revista Lucense de Ungii/stica e Literatura.Vol.6, 2000.)
Nesta publicación a doutora Blanco fai unha interpretación de contraposición -tal e
como dixemos máis arriba- entre a «escuridade asombrante á luz que asombra». Aínda que non considero esta interpretación en absoluto desbotable, o ceno é que non a comparto de todo polo arriba dito, Agora ben, se cadra as dúas lecturas pederían ser complementarias sempre e cando non se teñao «crepúsculo cincento» como algo «asombrante» tal e como define a profesora luguesa

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ANÁUSE CRÍTICA DAS CANTIGAS DE AL£N DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE

función primordial da poesía é a puramente comumcaliva. É ben interesante a
presentación que fai Valente sobre a función que debe íer a poesía. Cámbianse as tomas e, se nun principio a poesía puidera ser considerada como un simple elemento comunicador onde o emisor e o receptor son os elementos clave do proceso, na perspectiva de Valente o emisor seguiría sendo fundamental, pero coa novidade de que ese mesmo emisor sería o receptor máis importante dende o punto de vista do coñecemento. O poeta crea para conecer mellor unha realidade, párase para desentraña-los segredos últimos dunhas experiencias que se ven merguUadas nese afán de coñecemento, ñas fonduras mesmas da mística como medio de coñecemento ó que non pode chega-la ciencia. Agora ben, aínda que o poeta, é, en parte o gran beneficiado desta
maneira de comprende-las cousas, os posibles receptores, dependendo do grado de «horizonte hermenéutico» do que gocen, tenderán a verse tamén impregnados por ese coñecemento ó que chega o poeta. O poeta escribe para todo o mundo e non escribe para ninguén.
Neste proceso de creación poética «lo único dado es la experiencia en su particular unicidad. El poeta no opera sobre un conocimiento previo del material de la experiencia, sino que ese conocimiento se produce en el mismo proceso creador y es, a mi modo de ver, el elemento en que consiste primariamente lo que llamamos creación poética». Valente dixit.
É por iso que Valente actúa sobre o «material da súa experiencia» ñas Cantigas de alen conformando unha cosmovisión dése material que non He vén dado. A experiencia evoca sentimentos que o poeta vai desenvolvendo de xeito reflexivo ata transformar esa experiencia en coñecemento. Ou mellor dito, o poeta cae na conta de aspectos dunha experiencia aportados polo propio proceso creador.

E olla meu amigo.
Agora
perante nos
o nada xurde derradeiro
coma toda orixe.
Olla no baleiro do ver.

Mirada constante, busca da nada, do que é esencial cara a un punto cero
onde as palabras deán a explicación definitiva a unha dúbida que o abafa e que
intenta por tódolos medios comprender.
Pero, por riba de todo o que o poeta quere entender, ó que quere retomar ademáis das angueiras poéticas que o marcaron ó longo da súa vida, é a poética galega.
As formas, estrucmras e moüvos líricos de raíz galaica son constantes na poesía de Valente que quere esculcar por riba de todo as su£^ onxes e a idiosincrasia última da súa térra. E aquí válese,como xa vimos dicmdo encoi outras cuestións ó longo do trabaUo, da mística como elemento á man da poesía.
Usa as formas galaicas e o saber popular ñas súas cantigas para busca-^o
coñecemento dende unha perspectiva que só a poesía He pode achegar. U

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150 HÉITOR MERA HERBELLO
coñecemento místico a través da poesía da ítaca perdida e reencontrada, a ítaca que só pode definir e explicar dende o alen como distancia precisa nunha linguaxe poética abocada á reflexión como única maneira ou vía de achegamento ás respostas non sempre satisfeitas. Lemos:

Acorda no serán.
Nósfomos
un modesto fenómeno no amano.
Déitase o vento agora, irmán.
Non sei sifomos.
Pois así
fiquemos esquecidos
de nos, valeiros xa
ó fin de nos,
para que sexa iste para nos
o soio tempo da verdade.

Pero, o xeito de chegar a este coñecemento non só é intrapoético, senón que tamén é formal. Ñas cantigas aparecen textos que están feitos ó modo cancioneiril nunha mostra de cómo Valente quería achegarse ás orixes tamén dende un punto de vista máis formal. Tamén estivo na mente do poeta a literatura de tipo popular e a literatura feita polo Xeración Nós"^ e o movemento de vangarda galega liderado por Manuel Antonio". Veremos a continuación exemplos deste tipo de poemas comidos ñas Cantigas de alen que, aínda que merezan unha mención especial, non varían substancialmente no fondo o que levamos dito ata o de agora:

Ó Santo Andrés do Lonxe
he¿ de ir.
Polo ar da íransparenza
hei de ir.
Ñas follas que o vento puxa
fun e volvín.
O Santo Andrés do Lonxe
hei de ir.
A pomba e máis o loureiro
viciño do mar os vin;
Paxariña que outo voas,
lévame alí.
Do fondo do mar viñeches

'" A Xeración Nos foi a composta por Vicente Risco, Castelao, Otero Pedrayo ou Cuevillas, entre outros que foron os artífices dun pulo anovador de modemidade á literatura galega polos anos vinte e irinta do pasado século,
" En Galicia literatura de vangarda noi se deu con moito predicamento. O encargado de dar a coñecer este tipo de movementos en Galicia foi Vicente Risco aproveitando o sen coñecemente dar literaturas europeas. O único escritor galego que podemos considerar como plenamente vangardista en Galicia £ Manuel Antonio.

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ANÁUSE CRÍTICA DAS CANTIGAS DE ALEN OE JOSÉ ÁNGEL VALENTE

feito de miga de pan,
A rosa de amor traías
acesa na túa man.
Viñas polo mar do fondo
€ polo cea de enriba;
viñas axiña e dispacio,
non chegabas, pero viñas.
Hei de ir.
Por amor e por amigo.

Aínda que o contido esta na liña xa predeterminada de busca do coñecemento «polo ar da transparenza» neste poema vese como Valente xoga coas formas medievais para constniflo poema. Utiliza ademáis das formas certos motivos propios das cantigas medievais como poden se-lo vento a auga e o punto de reunión dos dous amantes (Santo Andrés do lonxe). Sen embargo, o poeta sérvese dunha ambigüidade que aclara ó final do poema, no último verso. Se as cantigas de amor e de amigo se diferencian por algo é polo «eu» poético. Se a que canta a seu amigo é unha muller estaremos ante imha cantiga de Amigo. Se o que canta á súa «Senhor» é un home, estaremos ante unha cantiga de Amor. O sexo do que canta é definidor do tipo de cantiga que estamos a 1er ou escoitar. Vexamos o que pon a «Arte de Trovar* da Biblioteca Nacional de Lisboa:
Capítolo un.
E porque alguas cantigas i ha en quefalan eles e elas outrossí, por én é ben de enterderdes se son d'amor, se d'amigo:porque sabede que, se elesfalan na prima cobra e elas na outra, é d'amor, porque se moren a razón dele, como vos ante dissemos; e se elasfalan na primeira cobra é outrossí d'amigo; e se ambos falan en ua cobra, outrossí é segundo quaí deles fala na cobra primeiro.
O poeta manten a ambigüidade de se o seu poema é de Amigo ou de Amor ata o final cando espeta o verso integrador dos dous xéneros líricos: «Por amor e por amigo».
Valente quere xuntar no mesmo poema as dúas maneiras de trobar. A estructura formal permítello porque tanto as cantigas de amigo como as de amor sérvense do mesmo tipo de recursos formáis. E na cantiga que nos ocupa vemos que utiliza dous tipo de cobras; de refrán e de mestría. As cobras de refi-án son as catro primeiras co refrán «Hei de ir». E as tres restantes soii de mestría. Habería que dicir que o refrán das primeiras cobras aparece na última como verso da mesma. Considerarémolo Ucencia do autor. Aínda que os dous tipos de cobras aquí vistas aparecen nos dous xéneros líricos, o certo é que as cobras de refrán aparecen máis ñas cantigas de Amor fronte as de mestría que adoitan verse máis ñas de Amigo. Como curiosidade dicir que dentro das cantigas de amigo hai unha serie de cantigas chamadas de «Romaxe», como o título, e este tipo de cantigas son propias en exclusiva das cantigas de amigo.
As cantigas de Romaxe caracterízanse, grosso modo, por estar situadas nunha ermida na que quedan os dous namorados e, ou a muller é plantada polo seu

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152 HÉiTOR MERA HERBELLO
amigo, ou informase alí dunha desgracia que He aconteceu e que lie impide acudir á cita.
Valente xunta todas estas características das cantigas medievais galegas de tipo amoroso e compleméntaas co que sería a súa «expresión poética». Quere chegar a un lugar co nome, significativo, de San Andrés do Lonxe. Para ir alí pensa que ten que recorrer a diferentes elementos da natureza -tan presentes ñas cantigas de amigo, sobre iodo- e para facelo arrodéase dun ar de misticismo envolvente a tódolos elementos naturais alí presentes: o ar, o vento, a auga, as follas das árbores... que se farán imprescindibles para poder chegar a ese San Andrés do Lonxe, obxectivo último da súa andaina.
Pero, non só se vale das formas medievais para representar unha realidade e uns sentimentos propios do seu habitat primixenio. A íiteratura popular e a mención a diferentes poetas da poesía galega moderna sérvenlle a Valente para conformar esa visión que ten do pasado (e do presente), no que atinxe á súa térra, e ó tempo case que fai unha pequeña homenaxe a tódalas épocas e tendencias da poesía galega. O feito de que concorran ó longo do poemario a poesía medieval, popular, de vangarda ou dos clásicos (Rosalía) sérvelle ó autor para facer un percorrido -non sei se consciente ou inconsciente- por toda a poesía galega sendo a propia poesía de Valente a mellor representación do que daríamos en chamar «poesía moderna».
«Dicer de tódalas augas» podería ser un bo exemplo de literatura popularamoldada ós desexos artísticos do poeta. Neste poema xunta as características formáis e estéticas da poesía popular (versos octosílabos, repeticións, etc.) co tema autobiográfico, co lema da contextualización do «eu» poético no seu«habitat»:

o monte, o río, a auga...
Da beiramar fuxín,
subín ó monte,
hoxe dícenme as augas:
— Mañán é onte.

Ademáis, vemos a lembranza continua do pasado que tan presente ten Valente e do que non se quere arredar.
Rosalía, Manuel Antonio ou a Xeración Nos tamén están representados na poesía das cantigas:

Acorda no serán.
Nósfomos
un modesto fenómeno no antaño,
Déitase o vento agora, irmán.
Non sei sifomos.
Pois asi
fiquemos esquecidos
de nos, valeiros xa
ó fin de nos.

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ANÁUSE CRITICA DAS CANTIGAS DE AL É N DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE

para que sexa iste para nos
o soio tempo da verdade.
Se o comparamos eos versos de Manuel Antonio vemos que as coincidencias son evidentes:
Fomosficando sos
O mar o barco e mais nos.

A soidade como elemento complementario á iembranza das vivencias requiridas. Por un lado a soidade da travesía no barco no poema de Manuel Antonio e por outro a lembranza dun tempo pasado do cal se dubida aa sua existencia, no poema de Valente.
En definitiva hai unha serie de mencións ó longo do poemario que, como xa dixemos se amoldan á poética de Valente facendo unha sene de homenaxes ós autores nativos do país de alen.

A LINGUA
Dinos Claudio Rodríguez Fer'^ sobre a elección lingüística de Valente:
Nun autor coa autenticidade creativa de Valente, a elección lingüística non é resultado dunha decisión extrapoética, senón dunha pulsión espontánea derivada de demandas externas ou internas que provocan que sexa a lingua quen elixa ao poeta máis que o proceso inverso. O propio cultivo da tingua galega é, pois, acontecer e consecuencia a un tempo dunha correlación üe jeitos biográficos.
En efecto, tras abandonar o galego como lingua poética dende que de Galicia, xa na xuventude, Valente reencontrouse con aquel cando foi invitado pola asociación emigrante A Nosa Caliza de Xenebra,a disertar sobre as Cantigas de Alfonso X o Sabio, concretamente con motivo do Uta aas Letras Galegas de 1980.
A inmersión na lírica alfonsí espertou no poeta lembranzas biográficas e
resonancias literarias que de maneira natural só podían materializarse engalego, tal como se aprecia na súa primeira sene de cantigas, t a estas seguiron outras dúas seccións igualmente derivadas da ensamblaxe de novas experiencias galaicas [...]
Explica ben ás claras o doutor Rodríguez Fer a relación que se establece enti^
Valente e a lingua. O poeta precisa dése instrumento que é a Imgua galega para
poder expresa-las vivencias e lembranzas que tina da súa experiencia vital galega.
' Introducción ás Cantigas de alen. José Ángel VALENTE. Consorcio de Santiago

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154 H. MERA HERBELLO
Nun poeta como Valente onde a palabra é tan importante dende un punto de vista
creador (non digo que para o resto dos creadores non sexa importante a palabra),
onde a palabra é o referente máximo na busca da oríxe, dése punto cero tan
insistentemente buscado, non é casualidade esta adopción da lingua vemácula como elemento fundamental de expresión. As diferentes linguas teñen un substrato cultural que fan que determinados conceptos só sexan expresables e entendibles a través da lingua desa determinada cultura.
Valente ten moitas cousas sobre as que reflexionar aíredor das cuestións puramente culturáis antropolóxicas da súa térra e para isto fai uso da lingua galega. Tendo isto ben claro -e máis lendo o que o doutor Rodnguez Fer escribiu ó respecto- a nos gustaríanos facer unha serie de reflexións lingüísticas que nos parecen interesantes e que, incluso, poden reforzar o que, ata o de agora, levamos dito sobre a lingua en Valente.
Para as persoas galego-falantes a lingua que emprega Valente non sería moi difícil de situar. Hai unha serie de trazos dialectais ó longo do poema que nos indican que o poeta é da zona oriental do país (Lugo-Ourense). Estes trazos dialectais na escrita -nun momento no que a norma ortográfica e morfolóxica do galego xa estaba aprobada e difundida cando menos para os escritoresamosan a vontade do creador de recrear o pasado dende tódolos puntos de vista posibles. É por iso que dicimos que un poeta como Valente no que a palabra é tan importante non pode deixar de empregar as características propias da zona que o viu medrar. Esta actitude con respecto a lingua pódese poner ó nivel das diferentes formas poéticas que utilizou ó longo do poemario e que xa vimos. É unha volta ás orixes con tódalas consecuencias. Nun momento no que os poetas e escritores galegos aproveitan as normas ortográficas como elemento de cohesión escrita, que non lingüística, para todo o país, Valente decide seguir o seu propio camino tamén neste eido, aúida que non fose o único.
No poemario atopamos unha serie de trazos dialectais propios da zona de Ourense que nos mostra a intención do poeta de representa-la fala viva da súa zona, da súa infancia, a fala que el mesmo mamou.
Atopámonos na caracterización desta fala aspectos fonéticos e léxicos que distinguen de onde é o autor. De seguido contraponemos as palabras con trazos dialectais fronte ás que serían de uso normativo:
A nivel léxico e morfolóxico atopámonos con palabras como as seguintes:

decir vs. dicir
mau vs. man
voltei vs. volvín
nadie vs. ninguén
até vs. ata
naciós vs, nacións
algús vs. algüns
ouvín vs. oín

No plano fonético atopamos plasmados diferentes trazos característicos da
fala de Valente;
O - i - antihiático: soio vs. só; á ialba vs. á alba; seios vs. seos
Pronunciación do e copulativo como semivocal (iode): I é tarde vs. E é tarde
Apócope final: Señardá vs. Señardade

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ANAUSE CRÍTICA DAS CANTIGAS DE ALEN DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE
Non pretendemos facer unha descrición polo miúdo das diferentes características lingüísticas ñas Cantigas de alen, pero pola conü;a o que si pretendemos é dar unha idea do que queremos exponer cando dicimos que Valente ten moi en conta tódolos aspectos referentes a unha poesía ae nos exposta por el dende unha perspectiva de distancia e melancolía. A caracterización da lingua móstranos unhas remimscencias do gaiego ^ue Valente lembra da sua infancia, é unha volta ás orixes dende o punto de vistalingüístico.

CONCLUSIÓN
Lendo todo o que levamos dito neste traballo decatámonos que na poesía en lingua galega de Valente xúntanse unha serie de elementos que o que tan non é máis que cubrir unha necesidade. Unha necesidade de volver a un munao arrebatado e que o poeta quere retomar dende a palabra e recréalo exponenao todo o que ese mundo ten de seu. Esa necesidade só se pode disipar coa liberación a través da palabra e a propia palabra é o instrumento fundamental, non xa de comunicación, senón que, de reflexión e de comprensión dunha realidade que o poeta pretende facer súa con tódalas consecuencias. Non é que esa realidade (a realidade da infancia na térra) non fose súa, pero, non obstante o labor poético do creador precisa volver a tócalo, para reflexionar sobre el.
Este proceso poético é un proceso complexo -en contra do que al^ns puidesen pensar por ser en gaiego- e non ten nada que envexar á producción poética en español. Á súa vez. unha vez máis, o poeta demostra a súa independencia creadora fuxindo dos estereotipos dominantes na súa época. Atopámonos, pois, cun poeta que, aínda que poida gustar máis ou menos, ou poida ser mellor ou peor entendido, apona un constructo poético propio e independente ademáis de nioi enriquecedor.
BIBLIOGRAFÍA
VALENTE, José Ángel (1996): Cantigas de alen. Consorcio de Sanliago.
— (1980): Punto cero. Seix-Barral.
«Lugar alen. Unha verea na que escoitar as Cantigas de Valente.* Moenia. Revista
túcense de Lingüística e Literatura. Vol 6, 2000.
LÓPEZ CASTOO, Armando (1992): Lectura de José Ángel Valente. Universidad de
LeónAJniversidade de Santiago de Compostela.
JIMÉNEZ HEFFERMAN, Juüán (1998): Lapalabra emplazaái Meditación y conte^^^^
de Herbert a Valente. Servicio de publicaciones de la UCU, COrdoDa

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156 -H. MERA HERBELLO

VALENTE, José Ángel (1985): Entrada en materia. Madrid: Cátedra.
— (1994): Las palabras de la tribu. Barcelona: Tbsquets.
— (1995); El fin de ia edad de plata. Barcelona: Tusquets.
— (2000): Variaciones sobre el pájaro y la red. La piedra y el centro. Barcelona:
IXisquets.
VVAA. (2000): Historia social de la literatura española. VÍgo:Vol. IL
MÉNDEZ FERRÍN, X. L. (1990): De Fondal a Novoneyra. Vigo: Xerais.
ViLAVEDRA, Dolores (1999); Historia da literatura galega. Vigo: Galaxia.
VVAA. (1996): Historia da literatura galega. Vigo: A Nosa Terra.
Normas ortográficas e morfolóxicas do idioma galega. A Coruña: Instituto da Lingua
Galega e Real Academia Galega.
PiMENTEL, Luís (1983): Sombra do aire na herba. Vigo: Galaxia.
Lírica trobadoresca galego-portuguesa medieval. Cantigas de escarnho e maldizer.
Antoloxía. Manuel Ferreiro e Carlos Paulo M. Pereiro. Vigo: A Nosa Terra. 1996.
(De aquí sacouse o texto da Arte de trovar








DATOS TOMADOS DE INTERNET-

http://www.residencia.csic.es/bol/num8/valente.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_%C3%81ngel_Valente


http://www.amediavoz.com/






23 comentarios:

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

El amor está en lo que tendemos
(puentes, palabras ).

Qué delicia! Y esta música...ahhhh...Safi. Correte un poco.
Me quedo por acá...
MMMMMMmmmMMMMMMMMMmmmmMMM...

SAFIRO dijo...

FERÍPULA

Hermosas poesías...¿verdad?
no podía dejar de publicar ninguna!
Ay! Feri...¡me resulta chico el espacio!
tiene razón Juanan, tengo que ir a Wiki...ja!
La música me la regaló un amigo...¡es linda!

¿Qué hace ese pichicho en tu perfil?...me está mirando con cara de poco amigo...¡vaya a la cucha!

Ya me corro...ponete cómoda ¿que te sirvo, jugos o birra?

Besos

PIZARR dijo...

Safiro, lo primero de todo decirte: Gracias... Gracias... Gracias.

Y ahora vamos a lo que vamos... jajajaj... yo opino como Juanan y es que eres una enciclopedía.

Verás la casualidad que te comento.

Estudio literatura una especie de post grado en la Universidad las tardes de los martes. Este martes tocaba dentro de la poesía el llamado grupo de los 50 y ¿sabes a quien se considera el más intelectual del grupo?... pues a Valenti y allá que estuvimos rondando su poesía toda la tarde y que yo he seguido estos días con ella.

Por eso cuando me lo he encontrado paseando por tu casita me he sonreido.

Un fuerte abrazo

Jerusalem dijo...

Safirillo ¿Como estás cielo?

Como decirte que mi alma ha sonreido con estos poemas.

Gracias

Besotes mil

PIZARR dijo...

Como no encontrabas las Cántigas de alén, de Valente, te regalo una:

(Cántiga do eterno inretorno)


Quero ficar asín, solo, no lonxe,

sen ninguén, sen naide,

paxaro que no ar infindo voa,

no beleiro de ar

cara ó hourizonte onde xamais se chega,

e nunca xa poder-ficar asín -

voltar á orixe para sempre borrada.


(Canción del eterno inretorno)


Quiero quedarme así, solo, lejano,

sin ninguno, sin nadie,

pájaro que en la infinitud del aire vuela,

en el vacio del aire,

hacia el horizonte que jamás se alcanza

y nunca ya poder-quedarme así-

regresar al origen para siempre borrado.

Un beso Safiro.

SAFIRO dijo...

PIZARR
me da una gran alegría verte por acá.
Juanan y vos saben que yo no soy Wiki...pero me voy aproximando jaja

Es una gran casualidad, Pizarr, ésta entrada la tenía lista desde octubre, pero cuando publico un autor gallego, me gusta poner algo en su lengua gallega también y no podía encontrar nada.
Buscaba las Cántigas de Alen y sólo encontré un análisis de su obra.
Es curioso y lindo, pensar que al mismo tiempo y tan distantes, leíamos lo mismo.

Ya recibí la Cántiga do eterno inretorno que me enviaste, te lo agradezco mucho!!
La agregué a la entrada.
Es hermosa!
Mil gracias!

Que pases un hermoso fin de semana junto a tu Sol y la niña de tus ojos.

Besos para las dos, con mis mejores deseos.

SAFIRO dijo...

JERUSALEM
Estoy bien, padeciendo el calor intenso de Buenos Aires, pero bien.

Esas sonrisas por estos poemas deben guardar algún recuerdo, son caricias para el alma.

Gracias a vos.

Ya te voy a ver, espero que no me contagies la gripe...ni me corra "La Nervios"...je!

Mil besos.

El Hippie Viejo dijo...

Hola Irma

Es un magnífico trabajo el que has realizado!

No tenía ni la más pálida idea quien era hasta no hace mucho
cuando visité un blog amigo y
lo descubrí.
Su poesía esbellísima!!!


Hoy 37 grados....

Buenos Aires dejó de Arder!

LLovió y está cambiando el clima por suerte!

Deseo tengas un hermoso fin de semana!

besos

Adal

SAFIRO dijo...

EL HIPPIE...VI...naaaa, na'que ver!

Adal, ¿viste que lindas poesías?...¡son preciosas!

¡¡LLOVIÓ!!... no lo suficiente, pero si para que refresque un poco, la brisa es
bellísima!!

Que tengas hermosos días!!


Besos


estoy practicando...¿queda bien, profe...?

Airblue dijo...

Princesa:

No has dejado ni una sola información olvidada. Wiki.... no creas que me gusta este nombre, el tuyo es más bonito.

Sábado frío, enero me trae dos cosas, una buena y otra mala. La buena, mi llegada a este increíble mundo, la mala, la muerte del ser que lo hizo posible, mi padre.

La música que estoy escuchando es mezcla galega y celta ¿o me equivoco?....
Buena entrada y trabajosa, como siempre.

Un fuerte abrazo Safiro, amiga.

SAFIRO dijo...

AIRBLUE

Air, la primera es celta- Luar na lubre- "O son do ar", la segunda es una muñeira que me regaló Ojo de Pez...¡Preciosa!

¿Qué día de enero comemos la torta?...soy mala para recordar fechas (entre otras cosas).

Tenemos que hacer fiesta!!
Air...¿Cuándo es tu cumpleaños?...
tengo que prepararme un vestido de invierno y una capa de piel para ir hasta Madrid...acá es verano!

Voy a llevar una rosa, para el que hizo posible que vos estuvieras con nosotros. Es así la vida Air...tiene un poco de cada cosas...es una ¡linda ensalada!...es cuestión de condimentarla con lo mejor que encontremos
¡vamos por los aderezos!

Muchos besos!!...Oye, noctámbula....

Airblue dijo...

Acuario: 31 de enero. Ya puedes prepararte, estás invitada a una comida hecha por mi. Aún no he pensado el menú, pero el pastel será buenísimo y bonito decorado, si es que se puede ver..... tiene demasiadas velas.

Me voy a dormir. Hay noches que Morfeo no me ayuda. Hay una cosa que es cierta: Si duermes demasiado,pierdes horas y no las vives.
Ja! pero si duermes poco.... no vives porque no te tienes en pie.

Biquiños, es lo que me inspira la muñeira.

tanguetto dijo...

Gracias Irma, no lo concía.

Besos.

TINTA DEL CORAZON dijo...

me encanto valente, sobre todo Cántiga do eterno inretorno
cariños

SAFIRO dijo...

Perdón, pero mi nuevo gadget con las actualizaciones y direcciones no funciona, según Blogger "Se ha producido un error en este gadget" y...mejor no digo nada!

Quedaron algunos enlaces, pero no me llevan a donde deberían.
Ya los visito, apenas se solucione.

Besos!

Dédalus dijo...

Valente hizo cosas increíbles, alguno de sus más bellos poemas lo he vuelto a releer en tu selección. He ido a media docena, al azar, y cada vez me parecen más bellos, cante a un niño, a un cuello o se deslice sobre el amor... tal que si fuera un elegante y delicado cisne.

Besos, Irma.

Airblue dijo...

Me tenías preocupada. Ahora ya lo sé, las meigas andan por la red y esconden lo que pueden.

Un gran beso querida Irma. Fue la mejor alegría de esta noche leer tu comentario en Sueños de aire azul. Quedé tranquila.

tanguetto dijo...

Se llama scroll.

Beso.

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

Scroll adelante y scroll atrás
:)
Me duelen lo ojos.
La luz del monitor.
Vine a saludarte.
Besos!

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

quiero sabeeeeeerrrrrrrrrr...qué misterius, mamitus!!!!!!

SAFIRO dijo...

Feri!

Si lo supiera...
pero es misterio!! ¿Cómo poder explicarte lo inexplicable?

¡¡No sé!!...algo pasa, pero no sé que pasa...¿me entendiste?

Besos!!

Chela dijo...

Queridísima Irma: No sabes cuanto sentí estar ausente y no enterarme de tu consulta sobre el tema de la poca información que hay sobre las poesías en gallego de Valente. Del día 11 al 16 estuve en Granada de viaje y me olvidé por completo del ordenador. Cuando volví vi tus comentarios el de consulta y el de respuesta indicándome que ya lo habías averiguado.

La verdad es tal como se indica en el prólogo del Análisis "Das cantigas de Alen". El párrafo que recoges en tu comentario lo expresa muy bien.

Y ahora paso a darte las gracias por este ¡¡¡MARAVILLOSO!!! post, tan completo y detallado sobre Valente que sirve estupendamente para conocer la obra de este gran poeta.

Y la música que acompaña el post es muy acertada.

Galicia tenia que premiarte por el mimo y el afecto que pones en difundir todo lo de esta tierra.
¡Gracias!¡Gracias otra vez!

Un bico.

Umma1 dijo...

¡Qué verdad, Irma, qué verdad!

"El amor está en lo que tendemos"


Me gustaron mucho. No conocía al autor.