que aquí cantó un argentino! "
"Los pueblos, los hombres se enfrían por ausencia de espíritu. Pero estamos nosotros, con pedernal y yesca, con melodías y cantares, poemas
y reflexiones, alto desvelo y sueños de todo tipo,para entibiar las horas
de aquellos que no quieren congelarse todavía."
Dijo Atahualpa Yupanqui refiriéndose al poema a Pablo Neruda:
"Cuando él se cayó del alma el 23 de septiembre
yo estaba viviendo en Francia y esa noche
lo único que pude hacer es un pequeño poema,
si así se le puede llamar, de un tocador de guitarra
frente a este suceso de la muerte de Pablo Neruda "
CANCIÓN PARA PABLO NERUDA
Pablo nuestro que estás en tu Chile,
Viento en el viento.
Cósmica voz de caracol antiguo.
Nosotros te decimos,
Gracias por la ternura que nos diste.
Por las golondrinas que vuelan con tus versos.
De barca a barca. De rama a rama.
De silencio a silencio.
El amor de los hombres repite tus poemas.
En cada calabozo de América
un muchacho recuerda tus poemas.
Pablo nuestro que estás en tu Chile.
Todo el paisaje custodia tu sueño de gigante.
La humedad de la planta y la roca
allá en el sur.
La arena desmenuzada, Vicuña adentro,
en el desierto.
Y allá arriba, el salitre, las gaviotas y el mar.
Pablo nuestro que estás en tu Chile.
Gracias, par la ternura que nos diste.
NO ME DEJES PARTIR VIEJO ALGARROBO...
No me dejes partir, viejo algarrobo...
levanta un cerco con tu sombra buena,
atame a la raíz de tu silencio
donde se torna pájaro la pena.
Vengo de un mundo lleno de caminos,
montaña, selva, mar, prado y arena.
!Traigo una sed de paz, tan infinita!...
Hazme un nido de amor para mi pena.
Yo siempre fui un adiós, un brazo en alto,
un yaravi quebrándose en las piedras;
cuando quise quedarme vino el viento,
vino la noche y me llevo con ella.
Mucho tiempo te vi quieto en la tarde,
nada cerca de ti, solo tu fuerza.
Tu balsámica sombra es como el beso
del aura vesperal sobre la tierra.
No me dejes partir, viejo algarrobo,
que ya no se decir: !Hasta la vuelta!...
Hay un rio profundo que me llama
desde el antiguo valle de mi pena.
Que en ti se anuden todos los caminos
como un brazo tenaz de enredadera
y no haya mas rumor que el de la tarde,
cuando pasa descalza por la arena.
EL ANDAR
A veces no comprendo mi rodar por el mundo
Este medir la tierra, y el camino, y el mar.
Esto que siento simple, se ha tornado profundo.
Voz que ordena mi paso,mas allá, mas allá.
Hasta donde conozco soy un ser son marinos.
Gentes sin pasos largos ni fronteras vencidas.
Manos que aprisionaron un sueño campesino
de melgas y picanas, y relinchos, y bridas.
Por que admiro vastanios, y encinas, y hondos mares
Y aquel idioma extraño, y el violín que agoniza.
Si una barbara lengua de pampa y trebolares
me dio a beber guitarras que se hicieron ceniza.
De donde llega, entonces, la aventura del viaje,
si nada ha estado lejos,-quizá una cordillera-,
Y esta dulce mentira de mudar los paisajes
que son siempre los mismos: Inviernos, primaveras.
A veces no comprendo porque camino tanto
Si no he de hallar la sombra que el corazón ansia
Quizá un profundo acorde, profundo como un llanto
He de escuchar un día. He de escuchar un día....
LOS HERMANOS
Yo tengo tantos hermanos
que nos los puedo contar;
en el valle, en la montaña,
en la pampa y en el mar.
Cada cual con sus trabajos,
con sus sueños cada cual,
con la esperanza delante,
con los recuerdos detrás.
Yo tengo tantos hermanos
que no los puedo contar.
Gente de mano caliente
por eso de la amistad;
con un lloro pa' llorarlo,
con un rezo, pa' rezar.
Con un horizonte abierto
que siempre esta mas allá
y esa fuerza pa' buscarlo
con tesón y voluntad.
Cuando parece mas cerca
es cuando se aleja mas,
yo tengo tantos hermanos
que no los puedo contar.
Y así seguimos andando
curtidos de soledad;
nos perdemos por el mundo
nos volvemos a encontrar
Y así nos reconocemos,
por el lejano mirar;
por las coplas que mordemos
semillas de inmensidad
Y así seguimos andando
curtidos de soledad;
y en nosotros nuestros muertos
pa' que nadie quede atrás
Yo tengo hermanos
que no los puedo contar,
y una hermana muy hermosa
que se llama Libertad.
A LA NOCHE LA HIZO DIOS
A la noche la hizo dios
para que el hombre la gane
transitando por un sueno
como si fuera una calle.
Platicar con un amigo
oír un canto en el aire
ver el amor enredado
en la niebla de los parques
O adivinar un poema
que nunca lo escribió nadie
a la noche la hizo dios
para que el hombre la gane
La noche tiene un secreto
y mi corazón lo sabe
por mas que quiera ocultarlo
con terciopelos del aire
Me lo contó una guitarra,
hondo jahuel de saudades
lo aprendí en esas historias
que cuentan los trashumantes
Lo leí en el rojo vino
que en las madrugadas arde
lo vi brillar pecho adentro
destilando soledades
La noche tiene un secreto
y mi corazón lo sabe
a la noche la hizo dios
para que el hombre la gane
EL ARRIERO VA
En las arenas bailan los remolinos,
el sol juega en el brillo del pedregal,
y prendido a la magia de los caminos,
el arriero va, el arriero va.
Es bandera de niebla su poncho al viento,
lo saludan las flautas del pajonal,
y animando la tropa par esos cerros,
el arriero va, el arriero va.
Las penas y las vaquitas
se van par la misma senda.
Las penas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas.
Un degüello de soles muestra la tarde,
se han dormido las luces del pedregal,
y animando la tropa, dale que dale,
el arriero va, el arriero va.
Amalaya la noche traiga un recuerdo
que haga menos peso mi soledad.
Como sombra en la sombra por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.
EL FORASTERO
Porque no soy de estos
pagos me acusan de forastero
como si fuera un pecado
vivir como vive el viento
De donde vendrán los vientos ,
de donde vendrá el rocío
que besa los pastizales
de la llanura y el cerro
Yo vengo de todas partes
por los caminos del sueño
como las rosas a mayo
los jazmines a enero.
Doy lo que tengo que dar ,
y a veces me doy entero
como la dicha en los valles
y la pena en los desiertos
Junto estrellas en la noche
y en la sombra las enhebro
con ellas hago un collar
para ponerlo en el cuello
de una paisana que nunca
me sintiera forastero
Y ando por todas las sendas,
las del valle, las del cerro
y aquellas que no se ven
y andan corazón adentro
La gente me ve pasar
y me dice forastero
solo escuchan mis oídos ,
porque mi alma esta lejos
Esta mirando esos mundos
que no ven los que son ciegos
aunque se llenen de luz
y tengan los ojos bellos
Por donde quiera que paso,
voy desgranando mis sueños,
aunque digan los demás,
allá pasa un forastero.
Biografía
Héctor Roberto Chavero Aramburo nació en la provincia
de Buenos Aires, el 31 de enero de 1908, en el paraje conocido como Campo de la Cruz, y fue registrado en Pergamino, ciudad distante a 30 km de allí y 224 km al noroeste de la ciudad de Buenos Aires. Su padre era originario de la provincia de Santiago del Estero (Loreto), y tenía sangre quechua. Su madre era vasca.
Entre sus antepasados se encuentran indios, criollos y vascos:
"En aquellos pagos del Pergamino nací, para sumarme a la parentela de los Chavero del lejano Loreto santiagueño, de Villa Mercedes de San Luis, de la ruinosa capilla serrana de Alta Gracia. Me galopaban en la sangre trescientos años de América, desde que don Diego Abad Martín Chavero llegó para abatir quebrachos y algarrobos y hacer puertas y columnas para iglesias y capillas (...) Por el lado materno vengo de Regino Haram, de Guipúzcoa, quien se planta en medio de la pampa, levanta su casona, y acerca a su vida a los Guevaras, a los Collazo, gentes 'muy de antes' ..."
("El canto del viento", I ).
Los primeros años de su infancia los pasó en Roca, pueblo de su provincia natal, donde su padre trabajaba en el ferrocarril.
Allí sus días transcurren entre los asombros y revelaciones que le brinda la vida rural y el maravilloso descubrimiento del mundo de la música, al que se acerca a través del canto de los paisanos y el sonido de sus guitarras:
"(...) mientras a lo largo de los campos se extendía la sombra del crepúsculo, las guitarras de la pampa comenzaban su antigua brujería, tejiendo una red de emociones y recuerdos con asuntos inolvidables. Eran estilos de serenos compases, de un claro y nostálgico discurso, en el que cabían todas las palabras que inspirara la llanura infinita, su trebolar, su monte, el solitario ombú, el galope de los potros, las cosas del amor ausente. Eran milongas pausadas, en el tono de do mayor o mi menor, modos utilizados por los paisanos para decir las cosas objetivas, para narrar con tono lírico los sucesos de la pampa. El canto era la única voz en la penumbra (...) Así, en infinitas tardes, fui penetrando en el canto de la llanura, gracias a esos paisanos. Ellos fueron mis maestros. Ellos, y luego multitud de paisanos que la vida me fue arrimando con el tiempo. Cada cual tenía 'su' estilo. Cada cual expresaba, tocando o cantando, los asuntos que la pampa le dictaba"
("El canto del viento", I).
Y la guitarra será un amor constante a lo largo de toda su vida.
Luego de un breve y fracasado intento con el violín, comienza a tomar clases de guitarra con el maestro Bautista Almirón, y allí queda marcado a fuego su destino y su vocación. Descubre, además, la existencia de un vasto repertorio que excedía los temas gauchescos.
"Muchas mañanas, la guitarra de Bautista Almirón llenaba la casa y los rosales del patio con los preludios de Fernando Sor, de Costes, con las acuarelas prodigiosas de Albeniz, Granados, con Tárrega, maestro de maestros, con las transcripciones de Pujol, con Schubert, Liszt, Beethoven, Bach, Schumann. Toda la literatura guitarrística pasaba por la oscura guitarra del maestro Almirón, como derramando bendiciones sobre el mundo nuevo de un muchacho del campo, que penetraba en un continente encantado, sintiendo que esa música, en su corazón, se tornaba tan sagrada que igualaba en virtud al cantar solitario de los gauchos" ("El canto del viento", II).
Sus estudios no pudieron ser constantes ni completos, por diversos motivos: falta de dinero, estudios de otra índole, traslados familiares o giras de concierto del maestro Almirón, pero como él mismo señala estaba el signo impreso en su alma, y ya no habría otro mundo que ése: ¡La Guitarra!
"La guitarra con toda su luz, con todas las penas y los caminos, y las dudas. ¡La guitarra con su llanto y su aurora, hermana de mi sangre y mi desvelo, para siempre!" ("El canto del viento", II).
Desde que empezó a dar a conocer sus poemas firmaba con el seudónimo de Atahualpa Yupanqui. La etimología de este nombre la dio él mismo:
"Viene de lejanas tierras para contar algo" (Ata: viene; Ku: de lejos; Alpa: tierra; Yupanqui: narrarás, has de contar).
Además de su trabajo como músico, se desempeña en distintos oficios para ganarse la vida. Fue así, entre otras cosas, hachero, arriero, cargador de carbón, entregador de telegramas, oficial de escribanía, corrector de pruebas y periodista.
En 1945 se afilia al Partido Comunista, vínculo que mantendrá hasta el año 1952, fecha en que renuncia al mismo retomando una posición política independiente.
Esta afiliación y su actitud crítica ante el gobierno peronista le valdrán un silenciamiento forzoso durante todos esos años.
Sus actuaciones fueron prohibidas, no participó en programas radiales, sus grabaciones se interrumpen desde 1947 hasta 1953. Tampoco se permitía la interpretación de sus temas por otros artistas.
Es detenido y encarcelado en ocho oportunidades.
Se cuenta que sus manos fueron gravemente dañadas a culatazos por un grupo militar de extrema derecha. Las Coplas del payador perseguido, serían, al parecer, una respuesta a dicha agresión:
"y aunque me quiten la vida/ o engrillen mi libertad/ y aunque chamusquen quizá/ mi guitarra en los fogones/ han de vivir mis canciones en l'alma de los demás".
Esta canción estuvo prohibida en algunos países, como, por ejemplo,
en la España franquista.
"... una vez dijo un poeta español, la poesía es un arma cargada de futuro. "
Comienzan en estos años sus retiros en la localidad de Cerro Colorado, en la provincia de Córdoba, donde levanta su casa, y sus viajes por Europa donde obtendrá un reconocimiento excepcional. En 1949 actúa en distintos países de la órbita comunista: Hungría, Checoslovaquia, Rumania y Bulgaria. Recala luego en París, donde se vincula con distintos artistas e intelectuales del momento. Conoce a Edith Piaf quien queda impresionada con su arte y lo invita a participar en sus propios recitales ante el público parisino, en los que obtiene un resonante éxito. En 1950 obtiene el premio de la Academia Charles Cross de París al mejor disco folklórico del año.
A partir de 1953 se levanta su proscripción y vuelve a grabar en forma sostenida
En 1967 obtiene el Premio del Festival de Cosquín y en 1968 y 1969 el Premio de la Academia Charles Cross de París al mejor disco extranjero.
De aquí en adelante el reconocimiento de su propio país, América y Europa se ve plasmado en una serie de premios y homenajes: El escenario del Festival Folklórico de Cosquín (el más importante de Argentina) es bautizado con su nombre (1972); es nombrado ciudadano ilustre en el estado de Vera Cruz, México (1973); es condecorado por el gobierno de Venezuela (1978); es nombrado Presidente Honorario de la Asociación de Trovadores de Medellín, Colombia (1979); recibe el Diploma de Honor del Consejo Interamericano de Música de la O.E.A. (1983); recibe el Premio Konex de Platino como autor de folklore (1985); Premio "Caballero de las Artes y Letras" del Ministerio de Cultura de Francia (1986); Doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina (1990); Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires (1991).
A fines de los '80 concreta la creación de la "Fundación Yupanqui". Cuenta Fernando Boasso: "Por 1987 Don Ata va ultimando los detalles para una fundación, que se concretará en 1989, como Fundación Yupanqui. Declara a 'Clarín' (17 de mayo de 1987): 'Por supuesto, será en Cerro Colorado. Aún no tiene un nombre definido.
Será un sitio para los enamorados de la ecología, la naturaleza, la botánica, los idiomas antiguos. En definitiva un hecho cultural en una zona alejada de todo, y un canto de amor muy personal a la tradición. Tengo muchas expectativas de todo esto. Tal vez, cuando yo no esté en el mundo, ese modesto centro centro de ideas continuará de algún modo con mis ideas, con mis afectos'.
(...)'Lo pensamos con mi amigo, el investigador Rex González. Tenía cosas muy valiosas, iba a causar muchos problemas para el hijo tener que conservarlas. Y entonces dejé para la Fundación mi casa de Cerro Colorado. Tenía una casa grande;
la regalé con mis libros, los puñales de mi abuelo, ponchos, aperos,
regalos que me fue dando la gente en todos estos años de recorrer el mundo...' ". ("Tierra que anda ...",
TESTIMONIO FINAL
Celebro mi destino
de sentir como siento,
de vivir como vivo,
de morir como muero.
Y porque lo celebro
y soy al fin la nada
de la sombra de un verso,
os digo: ¡muchas gracias!
Mil gracias, si señor
de la vida y la muerte,
por ser apenas esto,
brizna efímera y leve.
Y el de pasar mis días
finales en el mundo,
con las manos vacías
y el corazón profundo.
Atahualpa Yupanqui estuvo exiliado en París (Francia),
ciudad en la que murió el 23 de mayo de 1992.
Sus restos descansan ahora en el Cerro Colorado, Provincia de Córdoba,
República Argentina.
De las aproximadamente 350 canciones de su autoría registradas oficialmente,
pueden citarse: La alabanza, La añera, El arriero, Basta ya, Cachilo dormido,
Camino del indio, Coplas del payador perseguido, Los ejes de mi carreta, Los hermanos, Indiecito dormido, Le tengo rabia al silencio, Luna tucumana,
Milonga del solitario, Piedra y camino, El poeta, Las preguntitas,
Sin caballo y en Montiel, Tú que puedes, vuélvete,La pobrecita,
Viene clareando y Zamba del grillo entre muchas otras.
Compone en París dos cantatas con música de compositores argentinos:
"El sacrificio de Tupac-Amaru" (1971) con música de Enzo Gieco y Raúl Maldonado; y "La Palabra Sagrada" (1989) con música de Juan José Mosalini y Enzo Gieco.
En oportunidades aparece la firma de "Pablo del Cerro" en algunas de las canciones interpretadas por Yupanqui. Se trata del seudónimo artístico de quien fue su esposa:
Antonieta Paula Pepin Fitzpatrick de Chavero, la que dejó un grupo de aproximadamente 40 composiciones.
En la década del '40 suma a su actividad como compositor e intérprete la de escritor, publicando sus dos primeros libros: "Piedra Sola" (Jujuy) en 1941 y "Aires Indios" (Montevideo) en 1943. Más adelante publica la novela "Cerro Bayo", en la que luego se basaría el guión de la película "Horizontes de Piedra".
En la década del '60 publica uno de sus libros más importantes:
"El canto del viento".
Sus últimos libros: "Guitarra", "El payador perseguido",
"Del algarrobo al cerezo" y "La capataza".
*Para ver el video, poner pausa en el Podcast (cuadrado azul en el sidebar)
Datos y fotos tomados de Internet
http://es.wikipedia.org/wiki/Atahualpa_Yupanqui
http://www.geocities.com/SoHo/coffeehouse/6522/biogra.html
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