
En este humilde y sencillo espacio en el que compartí con Uds. mi gusto por las poesías y en el cual me acompañaron amorosamente a recorrerlas, las han leído y comentado.
Donde juntos hemos conocido a maravillosos exponentes de la literatura de distintos tiempos, en sus biografías y en algunos pocos poemas de sus extensas obras.
Timidamente nos fuimos adentrando en ese mundo del arte de las letras y las palabras escritas por gente culta y sensible.
Sin ser eruditos en la materia los entendimos y disfrutamos.
Valga este prólogo para una inquietud que tengo.
Y es la siguiente...
me ocurre a veces que al leer algunos textos de personas como yo, como la mayoría de nosotros...y al no entenderlos...no comprender que quisieron decir, me pregunto donde está la falla.
A veces son textos cargados de hermosas palabras... pareciera a la primer impresión algo muy interesante, hasta que al leer me voy dando cuenta que no lo entiendo...entonces vuelvo a recorrer las hermosas palabras y se me complica el tratar de entender ese embrollo de frases, y me quedo en el intento de comentar algo coherente...y vencida ante la imposibilidad me retiro.
Es a lo que suelo llamar "escribir en difícil", se lo rebusca tanto que se vuelve incomprensible.
Pienso que si alguien no me entiende a mí es por que yo no supe expresarme.
Soy una persona simple, común, sin grandes títulos,ni pretensiones, sin embargo puedo entender a Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges, a Julio Cortázar, Alfonsina, Machado, García Lorca y más, escritores con un muy buen uso del idioma, elegante y entendible por sobre todo.
Será tal vez, que a veces se está tan preocupado por la "palabra" en si, que se olvida lo esencial y es que se escribe para transmitir o para comunicar algo
y se supone que el otro lo entiende por que tienen un lenguaje en común.
Nuestro idioma es hermoso y...aún dependiendo de los variados modos que adquiere en distintas regiones, sigue siendo entendible.
Lo hablan como primera y segunda lengua entre 450 y 500 millones de personas. Es el tercer idioma más hablado (contando a los que lo hablan como primera o segunda lengua).
Por eso es que digo, si no lo entiendo, y ya para quedarme más conforme, será por que no han podido expresarlo claramente, dependiendo de las bellas palabras que se utilizan.
El lenguaje cumple una función de mediación entre nosotros y el mundo.
Se que muchos de Uds. lo hubiesen explicado mejor que yo, no soy escritora, no es lo mio, sólo se que la palabra no es bella por su sonido o su escritura, sino por que sirve al entendimiento.
y para decirlo ahora en criollo y hablando claro... ¡ya me quité la bronca!
Espero haberme expresado correctamente.
Irma

Sobre el lenguaje
Decía Borges: "El lenguaje no lo hace la Academia, ni el Poder, ni la Iglesia, ni los escritores. El lenguaje lo hacen los cazadores, los pescadores, los obrajeros, los campesinos, los caballeros y los tipos sinceros. Hay que acudir a las bases, donde se forma la lengua". Hablar claro y en buen idioma nos da la identidad.
Se dice de él
Hombre de ficción literaria, paradójicamente preferido de semióticos, matemáticos, filólogos, filósofos y mitólogos, Borges ofrece, por la perfección de su lenguaje, la erudición de sus conocimientos, el universalismo de sus ideas, la originalidad de sus ficciones, la belleza de su poesía, una verdadera Summa que honra a la lengua española y al espíritu universal.
Y escribía así...
UNA DESPEDIDA
Tarde que socavó nuestro adiós.
Tarde acerada y deleitosa y monstruosa como un
ángel oscuro.
Tarde cuando vivieron nuestros labios en la desnuda
intimidad de los besos.
El tiempo inevitable se desbordaba sobre el abrazo inútil.
Prodigábamos pasión juntamente, no para nosotros
sino para la soledad ya inmediata.
Nos rechazó la luz; la noche había llegado con urgencia.
Fuimos hasta la verja en esa gravedad de la sombra
que ya el lucero alivia.
tu abrazo.
como quien vuelve de un país de espadas yo volví
de tus lágrimas.
Tarde que dura vívida como un sueño
entre las otras tardes.
Después yo fui alcanzando y rebasando
noches y singladuras.
LO NUESTRO
Amamos lo que no conocemos, lo ya perdido.
El barrio que fue las orillas.
Los antiguos, que ya no pueden defraudarnos, porque son mito y esplendor.
Los seis volúmenes de Schopenhauer, que no acabaremos de leer.
El recuerdo, no la lectura, de la segunda parte del Quijote.
El oriente, que sin duda no existe para el afghano, el persa o el tártaro.
Nuestros mayores, con los que no podríamos conversar durante un cuarto de hora.
Las cambiantes formas de la memoria, que está hecha de olvido.
Los idiomas que apenas desciframos.
Algún verso latino o sajón, que no es otra cosa que un hábito.
Los amigos que no pueden faltarnos, porque se han muerto.
El ilimitado nombre de Shakespeare.
La mujer que está a nuestro lado y que es tan distinta.
El ajedrez y el álgebra, que no sé.
LA LUNA
A María Kodama
Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.
DESPEDIDA
Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos.
¡Oh tardes merecidas por la pena!
Noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo....
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.
LA LLUVIA
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto
Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.
EN VILLA ALVEAR
La noche es olorosa como un mate curado
y es vagancia en las calles y ventura en los pechos.
La tarde fue mi pena. La noche como ensalmo
aduna la confianza de los patios abiertos.
Mis pasos haraganes comprenden bien la calle.
Yo fui de este suburbio criollero del oeste;
Sé que en los corazones hay la ternura grave
de los tangos antiguos y las tapias celestes.
Igual que una linterna, bamboleándose y hueco,
un Lacroze rezonga la cualquier bocacalle.
Su luz rayó las piedras. Con dulzor de recuerdo
queda el barrio guarango, corazonero, suave.
Miren. Esa palmera, conventillo de pájaros,
me dio en la resolana vacaciones de sombra.
Por este portón quieto, negro, cicatrizado,
sabiendo que era linda pasó una vez mi novia.
Redondeles de lumbre se abren como agua mansa
debajo de los focos en las anchas esquinas.
Voy queriendo las verjas, las estrellas, las casas.
Un pianito. Que suerte me hiere en alma viva.
Noche de sola fiesta de soledad y anhelo.
Encontronazo dulce de tu tierra y mi cielo.
EL SUEÑO
Si el sueño fuera ( como dicen ) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
EL REMORDIMIENTO
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.
LAS COSAS
El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.
JORGE LUIS BORGES
(1899-1986)
Reseña biográfica
Poeta argentino nacido el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires.
A los siete años escribió en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, «La víscera fatal», inspirado en un episodio del Quijote, y a los nueve tradujo del inglés «El príncipe feliz» de Oscar Wilde.
Es una de las grandes voces de la poesía contemporánea, autor de numerosos ensayos, cuentos y poemas, entre los que se destacan «Ficciones», «Historia universal de la infamia» y «Los conjurados», traducidas a más de veinticinco idiomas.
El Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores en 1961, compartido con Samuel Beckett, fue el punto de partida para lograr su reputación en todo el mundo occidental. Recibió luego el título de Commendatore por el gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno francés, la insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico, el Premio Cervantes, el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, y el Premio Nacional de Literatura en 1956.
Falleció en Ginebra, Suiza, en 1986.
Le debo un post como corresponde, está en preparación--Irma.











































